Sassia, Van der Hock y Osorio, oro argentino en Santiago

El equipo argentino cosechó tres medallas doradas este sábado 7 de octubre en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, en la segunda y penultima jornada de los Odesur de la Juventud (u17). Uno de estos títulos llegó a través del mediofondista Dylan Damian van der Hock con 8m59s15 en los 3.000 metros, tras su podio en 1.500. Terminó delante del venezolano Randy José Rojas (8m59s64) y del brasileño Pedro Henrique de Oliveira (9m10s31).

Gustavo Agustín Osorio confirmó sus dotes en lanzamiento de jabalina al ganar con 67.07 metros, delante del uruguayo Luciano Techera (63.72) y del brasileño GUilherme MOreira Soraes (60.92).

Y el otro título -en la marca de mayor proyección internacional de cara al 2018- fue conseguido por Nazareno Sassia, cuyos 20.45 metros en lanzamiento de bala representan el nuevo récord nacional y lo elevan al 5° puesto del ránking mundial u18 de esta temporada. EN esta prueba, Lázaro Bonora se llevó la medalla de bronce con 17,60 m., quedando la de plata para el brasileo Vitor Gabriel Motin con 17.75.

En una prueba en la que el atletismo argentino está dando señales de recuperación, como la marcha atle´tica, Fiorella Scalise logró el 2° puesto sobre 5.000 metros con 25m15s02, precedida por la ecuatoriana María Belén Villaba (24m26s40).

José Simo y Nicolás Molna alcanzaron la final de los 100 metros llanos, ganada por el paraguayo Fabrizio Aquino en 10.92. Allí Simo fue 5° con 11s05, y MOlina sexto con 11s10.

Otro argentino en puestos de avanzdaa fue Luciano Méndez, cuarto en salto triple con 14,45 m (al igual que Sofía Levrino en la prueba femenina con 11,56 m).

IMPRESIONANTE SASSIA, EN ESCALA MUNDIAL: 20.45 en BALA

El equipo argentino obtuvo tres medallas de oro, al cumplirse el segundo día de competiciones de los Juegos Sudamericanos (Odesur) de la Juventud, este sábado 8 de octubre en Santiago de Chile. Una de ellas correspondió a Dylan Damián van der Hock en los 3.000 metros con 8m59s.15, la otra a Gustavo Agustín Osorio en lanzamiento de jabalina con 67,07 m… Y la otra, realmente impresionante, fue lograda por Nazareno Sassia en el lanzamiento de bala con un nuevo récord nacional u18 de 20,45 metros, que lo coloca entre los mejores del mundo en su categoría y un firme aspirante de cara a los Juegos Olímpicos de la Juventud-Buenos Aires 2018.

Sassia, nacido el 5 de enero de 2001 y proveniente de la localidad entrerriana de Cerrito, tenía el récord nacional u18 desde el pasado 16 de septiembre en Rosario con 19,07 metros. Su nuevo registro lo coloca a tiro del récord sudamericano (20.53 del chileno Joaquín Ballivian en 2010). Además, lo encumbra en el 5° puesto del ránking mundial u18 del 2017, siendo el único atleta en ese grupo que seguirá militando en la categoría durante la próxima temporada.

La medalla de plata correspondió al brasileño Vitor Gabriel Motin con 17,75 y el bronce a otro argentino, Lázaro Bonora, con 17.60. La serie de Sassia fue: 18.07, 19.23 (réc), 20.45 (rec) 18.66 y 18.55.

Sassia había integrado el equipo nacional que, con vistas a los Juegos del 2018, realizó una gira europea y allí mostró sus progresos al ganar los Juegos de la Juventud de Goteburgo, a principios de julio con 18.11 m. Luego, en Concepción del Uruguay, se adueñó de los títulos nacionales u18 de bala con 18,18 m. y disco con 52,39 m.

Tres medallas para Argentina en los Odesur

Fuente: Revista Atletismo Argentino
Foto: Oscar Muñoz Badilla/Photosport
Tres medallas de bronce consiguieron los atletas argentinos en la jornada inaugural de los Juegos Sudamericanos de la Juventud, que se están disputando en el Estadio Nacional de Santiago de Chile. La primera medalla llegó de la mano del lanzador santafesino Julio Nóbile, quien subió al tercer escalón del podio de martillo, al lanzar el implemento de 5 kilos a 63.10 metros, siendo superado por el chileno Juan Salazar (plata con 65.57) y el colombiano Erick Barbosa (oro con 66.41 metros, nuevo récord de los Juegos). La segunda presea la consiguió el entrerriano Dylan van der Hock en los 1500 metros con un crono de 4:08.23, siendo superado por el brasileño Lucas Pinho Leite (oro en 4:04.80) y el ecuatoriano Jorge Tamay (plata con 4:06.12). Y la última fue conquistada por la cordobesa Sofía Levrino, quien igualó el tercer puesto con la chilena Catalina Lebedina con una marca de 1.58 metros, la misma que consiguió la venezolana Yossel Contreras para ganar la medalla de plata, mientras que la presea dorada fue para la panameña Angela González con 1.64 metros.
En la misma prueba, pero en varones, el chileno Nicolás Numair se adjudicó el concurso al rebasar la varilla ubicada a 2.03 metros de altura, consiguiendo, además, una nueva plusmarca de los Juegos Sudamericanos. En esta prueba participaron los argentinos Mateo Albarracín (4º con 1.91 metros) y Facundo Mercado (6º con 1.88 metros).
Completaron el cuadro de ganadoras, de la primera jornada, las chilenas Laura Acuña (4:39.25 en 1500 metros) y Javier Contreras (3.45 metros en salto con garrocha) y la venezolana Alejandra Silennis (60.03 metros en el lanzamiento de martillo, donde la argentina Lourdes Altamirano se clasificó en el sexto lugar con 49.17 metros).
Por su parte, los velocistas José Simó (4º en la primera serie semifinal con 11.02)y Nicolás Molina (3º en la segunda serie semifinal con 11.11) clasificaron para la final de los 100 metros llanos que se disputará mañana.

Lasse Viren, una leyenda del atletismo olímpico

El 3 de septiembre de 1972 –es decir, hace 45 años- en el Estadio Olímpico de Munich se definían los 10 mil metros de los Juegos con los mejores fondistas de aquella época. Justo al llegar a la mitad de la prueba, el finés Lasse Viren tropezó con otro de los favoritos, el tunecino Mohammed Gammoudi. Este abandonó la prueba, pero Viren decidió seguir, a pesar de que el pelotón de punta se había alejado unos 30 metros. Lo que siguió fue una recuperación como no se vio nunca en la historia atlética. Viren se colocó otra vez junto a los líderes y remató el último kilómetro en 2m.29s, en un tremendo duelo con el belga Emiel Puttemans: con 27m.38s.4, el finés estableció un nuevo récord del mundo y también su rival, con dos décimas más, estuvo por debajo del récord anterior. La medalla de bronce fue para el etíope Miruts Yifter (quien ocho años después se cobraría su revancha en Moscú) con 27m41s0, la cuarta marca de la historia en esos momentos.

En la plenitud de su forma física y técnica, pocos días más tarde Viren sumó otra medalla de oro sobre 5.000 metros, donde estableció un récord olímpico de 13m.23s.4 y doblegó a Gammoudi, ex campeón de la distancia. Y Viren cerró su campaña de la temporada con 13m16s4 en Helsinki, un nuevo tope mundial. Tenía 23 años y ya no volvería a correr tan rápido…

Lo cierto es que aquel doblete de Lasse Viren en Munich revivió las glorias de Finlandia en las pruebas olímpicas de fondo. Por varias décadas, Finlandia significó para el atletismo de largas distancias lo que hoy representan Kenia y Etiopía: una cantera inagotable de campeones. Entre aquellos “fineses voladores” que cubrieron casi cuarenta años de atletismo mundial había nombres como los de Riitola, Iso-Holl, Kohlemainen. Y el más grande de todos, Paavo Nurmi, con sus nueve oros olímpicos entre 1920 y 1928.

“Crecí en el atletismo con la imagen de Nurmi. Nunca le conocí personalmente… Pero una vez se arregló todo para que me recibiera, yo había ganado mis títulos olímpicos. Iba a salir de mi casa y recibí un llamado: Nurmi ha muerto. En lugar del encuentro, tuve que llevar flores a su estatua en el Estadio Olímpico”, contó Viren sobre aquella jornada del 2 de octubre de 1973.

Lasse Viren nació el 22 de julio de 1949 en Myrskyla, un pueblo de 3.000 habitantes, fundado hace cuatro siglos a 80 kilómetros al norte de la capital de su país, rodeado de bosques, lagos y praderas. Fue el terreno propicio para que un Viren adolescente se aficionara a correr aunque, en principio, su primer deporte fue el esquí de fondo. También estudiaba para mecánica, pero dejó todo por el atletismo cuando se convirtió en el más promisorio fondista finés: récords juveniles de 8m32s8 en 3.000 metros y 14m59s4 en 5000 a los 18 años, un intervalo por el servicio militar y una rápida progresión hasta 13m55s0 en 5000 en 1969. Por aquella época, también comenzó con entrenamientos de altitud, estuvo en la universidad Brigham Young en Provo (EE.UU.), la misma en la que años más tarde se destacaría nuestro Tito Steiner. Pero finalmente decidió quedarse en su país, se colocó a las órdenes de Rolf Haikkola –el entrenador que lo llevaría a la fama- y disponía del tiempo suficiente que le daba un empleo part-time en la Policía local.

Viren hizo su primera experiencia internacional de alto nivel con el Campeonato Europeo de 1971, en su país, donde quedó 7° en los 5.000 metros, pero muy relegado en los 10 mil (17°). Y pocos suponían que su progreso sería tan notorio a los pocos meses, hasta colocarse en la lista de favoritos para los Juegos de Munich. Recién se lo tuvo en cuenta al bajar por primera vez los 28 minutos para los 10 mil metros en Oslo y al establecer una marca mundial de las dos millas con 8m14s0 en Estocolmo, tres semanas antes de la cita olímpica. Haikkola, un fondista de cierta relevancia a mediados de los 50, se había formado bajo las enseñanzas del neocelandés Arthur Lydiard, el mayor experto en entrenamientos de distancia. Y el propio Lydiard definió a Viren como “uno de los corredores más finos que vi. También, uno de los más sistemáticos en sus entrenamientos”. El estadounidense Frank Shorter –otro de los colosos de la época, ganador del maratón en Munich- consideró que Viren “tenía todo lo que debía tener un corredor completo: talento, inteligencia, determinación disciplina. Y un sentido táctico de gran competidor”. Y Haikkola describió que “nuestros entrenamientos eran más intensos en volumen que todo lo conocido hasta ese momento”.

Viren le devolvió el prestigio al atletismo de fondo de Finlandia, pero su atención se concentraba únicamente en los Juegos. El resto de sus participaciones eran sólo “puestas a punto” hacia el objetivo mayor. Fuera de aquella gloria olímpica, apenas puede rescatarse una participación en el Campeonato Europeo de Roma, en 1974, donde se llevó la medalla de bronce de los 5.000 metros. Pero fue uno de los primeros en dedicar largos períodos de entrenamiento en altitud: iba a Kenia, Colombia o a los Pirineros franceses.

Y cuando llegaron los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976, ya era el hombre a batir. Con 27m.40s.38, retuvo la corona de los 10 mil metros, delante del portugués Carlos Lopes. Más vibrantes fueron los 5.000, con seis hombres peleando las medallas en la recta final: la calidad de Viren le dio un nuevo título en 13m24s76 y el neocelandés Dick Quax se zambulló en la meta para quedarse con la medalla de plata. Entre el primero (Viren) y el sexto apenas hubo dos segundos de diferencia… Viren era el primer fondista en la historia que retenía el doblete olímpico (5.000-10.000) y pasarían cuatro décadas hasta que en Rio 2016, el británico MoFarah pudiera emularlo. Su ambición iba más allá, quiso imitar al checo Emil Zatopek, el único hombre que ha ganado 5.000, 10.000 y el maratón en los mismos Juegos Olímpicos. No pudo ser, era su debut en la distancia y sintió el trajín de la semana, quedando 5° con 2h.13m.11s.

Poco y nada se vio de Viren en las grandes competencias desde entonces, sobre todo por las lesiones y una operación de rodilla. Pero al llegar los Juegos de Moscú en 1980 –muy afectados por el boicot- con su nombre y su presencia imponían respeto. El calor y la humedad de la capital rusa, no lo favorecían. Y para Miruts Yifter –el infortunado etíope de Munich 72, cuentan que se quedó encerrado en el baño antes de la final de 5.000 metros- era la oportunidad del desquite. Tuvo su buena ayuda de parte de sus compatriotas Kedir y Kotu, en un juego de equipo y cambios de ritmo que enloquecieron principalmente a Viren. Oro para Yifter en 27m42s69, plata para otro finés (Maaninka), bronce para Kedir y… quinto lugar para Viren en 27m50s46. Volvió a intentarlo con el maratón, pero un virus estomacal le obligó al abandono sobre el kilómetro 30.

Su campaña, oficialmente, concluyó un año más tarde.

“Mis entrenamientos eran duros, pero siempre disfruté corriendo, nunca lo sentí como un sacrificio”, escribió. “Por supuesto, no necesita cierta dosis de fortuna, pero mucho más del trabajo duro. No me siento más afortunado que otros corredores, lo principal es que trabajé con esa dureza y sin perder nunca las esperanzas”.  A fines de los 90 fue electo al Parlamento de su país y en 2011, ingresó al Hall de la Fama de la IAAF.

 

Cremaschi y Baiocchi sobresalieron en los Binacionales

Buenas actuaciones cumplieron los juveniles argentinos en los Juegos Binacionales de Integración Andina, entre este 3 y 6de octubre en el Estadio Córdoba. El mendocino Renzo Cremaschi sumó tres medallas doradas: 110 metros con vallas (15s.39), salto en alto (1.96 m) y el relevo 4×100, que marcó 43s09, además de ocupar el tercer puesto en los 200 llanos con 2232. Otra figura fue la cordobesa Clara Macarena Baiocchi (foto) al llevarse los 800 metros con 2m16s72 y los 1500 con 4m49s86, sumando su tercer oro este viernes en los 5.000 metros con 18m17s92

Y entre las mejores marcas estuvo la de la velocista Valentina Polanco (San Luis) con 12s02 en los 100 metros (nwi), delante de la mendocina Valentina Sánchez (12s22). Esta también fue segunda en los 100 mtros vallas (14s61), escoltando a la chilena Chia-Ruan (14s43).

Entre los argentinos que ganaron también estuvieron las cordobesas  Jenifer Breno (57s96 en 400), María Paz Milani (5.34 en largo) y Yamila Levrino (12.12 en triple), la puntana Gianina Moreno (10.54 en bala) y el mendocino Emanuel Tanten con 48.18 en disco. En la jornada final ganaron Agustín Pinti (Mendoza) con 56.47 en 400 vallas, Luciano Ferrari (Córdoba) con 7.10 en largo, Ornella Alessandrini (Córdoba) con 25.54 en 200, Magdalena Padilla (Mendoza) con 104s81 en 400 vallas y SOfía Ravinale (Mendoza) con 39.96 en disco.

Sitio oficial de la Confederación Argentina De Atletismo