Fondistas argentinos, sobre las avenidas paulistas

La Travesía de San Silvestre, por las principales avenidas de Sao Paulo, constituye la carrera de calle de mayor tradición y popularidad en nuestra región. Este lunes 31 de diciembre, cerrando la temporada, volverá a desarrollarse sobre un trayecto de 15 kilómetros y entre los participantes estarán dos de los atletas argentinos de mejor rendimiento en los últimos tiempos: el mediofondista Federico Bruno (recordman nacional de 1.500, y con incursiones en fondo en los últimos meses) y Daiana Ocampo (campeona nacional de 21k), quienes llegan a Sao Paulo con una gestión del entrenador Jorge Basirico.

La San Silvestre ya cumple 94 ediciones, fue instaurada en 1925 por el entonces director del diario La Gazeta Esportiva, Casper Libero, y tomó carácter internacional desde 1945, mientras que la competición femenina comenzó tres décadas después. A lo largo de ese notable historial convocó a los mejores fondistas del mundo, incluyendo campeones olímpicos de maratón como Emil Zatopek, Abebe Bikila, Frank Shorter o Carlos Lopes y otros supercampeones del fondo como el ruso Vladimir Zatopek, el finés Lasse Viren, el belga Gaston Roelants y -en tiempos más recientes- el keniata Paul Tergat.

La San Silvestre también está asociada a algunos de los momentos más gloriosos de nuestro atletismo de fondo ya que el gran Osvaldo Suárez -fallecido este año- fue el primer atleta que consiguió ganarla en tres oportunidades consecutivas: 1957, 1958 y 1959. En aquella oportunidad se desarrollaba sobre 7,4 kilómetros y los triunfos de Suárez cimentaron su popularidad, lo convirtieron en un verdadero ídolo del deporte argentino. Suárez ya había logrado el segundo lugar en 1957 y siguió participando en la década siguiente, alcanzando el 8° puesto en 1963, el mismo año en el que había mantenido su doblete dorado (5000-10000) en los Juegos Panamericanos, también en Sao Paulo.

Otros fondistas argentinos de su generación alcanzaron a insertarse en el top ten de la San Silvestre, como Pedro Caffa (4° en 1947), Rcardo Bralo (3° en 1948), Luis Sandobal (4° en 1957 y 7° en 1959), Juan Doroteo Miranda (6° en 1955 y 10° en 1952), Walter Lemos (9° en 1958), Alberto Ríosos (8° en 1960 y 10° dos años más tarde) y Domingo Amasion (9° en 1961). Recién la generación de Antonio Silio y Juan Pablo Juárez volvió a producir el protagonismo argentino allí. Fue en 1986, cuando el ecuatoriano Rolando Vera inauguró su serie victoriosa y Silio se ubicó 7°, un puesto por delante de Juan Pablo, en un recorrido de 12,6 km. El “tucu” Juárez también logró el décimo puesto en las dos ediciones siguientes, mientras Silio fue 7° en 1990, cuando se impuso el mexicano -y recordman mundial de 10 mil metros- Arturo Barrios.

Fiorella Chiappe representará al Barcelona en España

Fiorella Chiappe, la mejor atleta argentina en esta temporada 2018 con su récord nacional de 400 metros vallas y sus títulos en los Odesur y el Iberoamericano, representará al famoso FC Barcelona en las competencias interclubes de España.

Vicente Egido, delegado de atletismo de dicho club, le expresó al diario La Nación que “Fiorella tiene un gran potencial y viniendo de las pruebas combinadas, es una atleta muy completa”.

Fiorella se había destacado en el heptathlon, donde también batió el récord nacional que Ana María Comaschi mantenía desde hacía más de 26 años.

El plantel atlético del FC Barcelona cuenta, entre sus estrellas, con la campeona mundial y subcampeona olímpica del salto triple, la venezolana Yulimar Rojas. Fiorella Chiappe representará al Barcelona en la Copa de la Regina, en la Liga Iberdrola y, si puede dentro de su calendario, en la final de la Liga catalana.

En la Argentina, ella entrena bajo la conducción técnica de Carlos “Yoyo” López y representa a Gimnasia y Esgrima. Cursa sus estudios de Educación Física en el Instituto José Ingenieros, de Obras Sanitarias.

Federico Bruno participará en la San Silvestre

Fuente: Diario Río Uruguay

La 94° edición de la carrera Internacional de San Silvestre, se llevará a cabo el próximo 31 de diciembre, en San Pablo – Brasil-, largando y llegando en la Avenida Paulista. La prueba atlética de 15 kilómetros reunirá a más de 30 mil atletas, entre los que se destaca el bicampeón Dawitt Admasu, etíope que ahora compite por Barehin que se llevó la victoria en 2014 y 2017.

Entre los corredores  estará el argentino Federico Bruno, para largar desde las 9 de la mañana junto al pelotón de elite masculino y los atletas generales. Bruno viene de una serie de victorias en pruebas de ruta como los 10 km de Montevideo, el medio maratón de Neuquén y el Campeonato Argentino de 10 km en  San Isidro.

Le contó a Diario Río Uruguay cómo se gestó que pueda ser parte de uno de los eventos más importante del mundo.
“La gestión fue por Jorge Basiricó. Vi la posibilidad de ir porque es una de las carreras más importante del mundo”, además de “tener el dorsal elite y estar en el hotel con los africanos y los mejores corredores, era una experiencia y una oportunidad que no podía perder”.

En cuanto a sus expectativas para la competencia de 15kilómetros, el atleta olímpico resaltó que “por mi experiencia y por las carreras que ya corrí me veo bien, que puedo luchar pero siempre corriendo con inteligencia, tranquilo, analizándola y estudiándola durante el transcurso porque es una competencia dura por el clima, con mucha humedad y el circuito con pendientes muy duras”.

Para Bruno “es difícil pero no imposible el poder entrar en el top diez”, teniendo en cuenta “como corrí en noviembre con las buenas sensaciones y varios kilómetros acumulados”. Subrayando que “ahora voy a descargar y llegar descansado para poder pelear por llegar entre los diez primeros y si es posible entre los cinco primeros, ya que me veo con la capacidad pero habrá que luchar bastante porque ahí está el mejor nivel del mundo”.

Por otra parte, el pentacampeón de la Maratón de Reyes hizo una valoración de su 2018, diciendo que “fue un año que arranqué con el pie derecho y muchas ganas”. Indicando que “bajé los 29 minutos en 10 kilómetros en Madrid, gané la Maratón de Reyes y San Silvestre, encaré competencias de Cross en España”, como así también logró bajar los 8 minutos en los 3000 metros en el Mundial de Pista Cubierta en Gran Bretaña, entrando en la 13° posición.

El campeón sudamericano contó que luego de su participación en el Mundial Indoor, “empezó la pesadilla con una fisura del tobillo que no me dejó seguir preparando la temporada de verano en Europa”, lamentó Bruno. Resaltando que “llegué a los Juegos odseur sin poder expresar mis entrenamientos al cien por ciento”, donde consiguió una medalla de bronce en los 1500 metros en la altura de Cochabamba, Bolivia. “Después tuve que parar y en octubre arrancar con el ciclo de calle”.

Luego de recuperarse de su lesión, el atleta de Concordia recalcó que “la lesión me puso fuerte mentalmente para encarar la última parte del 2018”, donde logró conseguir importantes victorias en pruebas de calles. También detalló que “en 2019 después de una dura y semejante preparación estaré en el Mundial de Cross”, el mismo tendrá lugar en Dinamarca, en el mes de marzo.

Entre otros objetivos del 2019, el concordiense precisó que “voy a correr el Sudamericano con expectativa de medalla, voy a encarar un 5000 y 10000 en pista que será en Estados Unidos”, además “de los Juegos Panamericanos de Lima”.

El adiós a la inolvidable Beatriz Capotosto

Por Rubén Aguilera / Mar del Plata.-

Con la desaparición de Beatriz Capotosto -fallecida este 20 de diciembre en La Plata-se va una de las más grandes atletas que ha dado el país. Nacida en Beriso el 16 de mayo de 1962 se había iniciado en el Centro Atlético de Beriso orientada por José Olmi Filgueira. Luego pasó al Club Estudiantes de La Plata a las órdenes de Jorea Martínez Poch (1978-83). En 1984 fichó para el club River Plate de la FAM.
Beatriz fue campeona nacional en todas las categorías y también campeona sudamericana, además de representar al país en los Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales.
Hace pocos años atrás había recibido en Mar del Plata el trofeo Barón Pierre de Coubertín considerado en premio Nobel del atletismo argentino. En esta ciudad tuvo grandes rivales como la velocista Adriana Pero y la vallista Susana Jenkins. Fue recordista sudamericana de 100 mts con vallas. Y en 1983 fue Premio Olimpia de Plata.
La reseña es sólo un compendio estadístico sin sentimientos que ahora afloran en mí porque durante casi medio siglo seguí las competiciones atléticas con pasión y alegría y a personas como Beatríz las conocí y las comenté en decenas de notas, Formaron parte de nuestras vidas de momentos especiales de juventud que ya son parte del pasado como Capotosto una gran transgresora de su tiempo que también jugó al fútbol cuando era impensado para una mujer.
Se fue una época y como cuando muere alguien que debió haberse ido después la tristeza es mayor, es infinita, no tiene respuestas.
Descansa en paz amiga del deporte, nunca pensé que escribiría una necrológica de ti, de la más grande vallistas que dio Sudamérica. Mar del Plata te llorará como se siente a todos aquellos que siendo nuestros rivales dejaron tantas páginas imborrables en la historia como aquellas en las cuales nos colocábamos la camiseta de la Provincia de Buenos Aires en tantos equipos inolvidables.

 

Una campaña notable

. Beatriz Capotosto igualó el récord sudamericano de los 100 metros con vallas el 24.9.83 en Barcelona con 13s52, marca que repitió semanas después en Santiago de Chile (8.10.83). Y lo batió con 13s45 al año siguiente, también en la capital chilena. Con cronometraje manual, fijó el récord en 13s2 al ganar el  Sudamericano en Santa Fe (1983). En esa especialidad fijó 10 veces el récord argentino con control electrónico y 4 veces con el control manual (hasta dejarlo en 13s2). También fue recordwoman sudamericana juvenil con sus 13s87 (Santiago 15.11.81).

. Los citados 13.45 constituyeron la mejor marca de su campaña en esa prueba. Otras de sus mejores marcas personales fueron 12s10 en 100 metros (4.11.77 en Montevideo), 24s89 en 200 (29.9.85 en Buenos Aires), 59s86 en 400 metros con vallas (8.12.84 en Buenos Aires) y 5.67 en salto en largo (17.12.78 en Sao Paulo).

. También mejoró en cuatro oportunidades el récord argentino de los 400 metros vallas (2 electrónicos, 2 manuales) y todavía ostenta la marca de los 60 metros con vallas indoor con 8s47 (18.1.85 en París).

. Fue una gran protagonista de los Campeonatos Argentinos en todas las categorías. Logró seis títulos en menores (por entonces u17) y otros seis en juveniles (eran u18). En mayores, logró en ocho oportunidades la prueba de 100 metros con vallas, siendo la máxima ganadora del historial de la especialidad. También fue campeona en 400 vallas y tres veces con los relevos de Provincia de Buenos Airs, totalizando así 12 títulos nacionales en mayores.

. Representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Los Angeles (1984), donde quedó 4a. en su serie de los 100 metros vallas con 13s90. Y también lo hizo en el primer Campeonato Mundial de pista y campo, en Helsinki (1983), donde atravesó la primera ronda y quedó sexta en los cuartos de final con 13s60. También estuvo en el Mundial Indoor inaugural en París (1985), alcanzando la semifinal de los 60 metros con vallas.

. Compitió en tres oportunidades en el Campeonato Iberoamericano, logrando la medalla de plata de los 100 metros vallas en Barcelona 1983 con 13s52 y la de bronce en México 1988 con 13s55 (abandonó en La Habana 1986).

. También estuvo en los Juegos Panamericanos de Caracas (1983) donde ocupó el 7° puesto con 13s74, y en la edición siguiente en Indianápolis, donde abandonó. Ya había competido en el primer Panamericano Junior (Sudbury 1980), donde fue 4a. con 15s.03.

. Con excelentes prestaciones en los Sudamericanos de mayores, había debutado allí con apenas 15 años en Montevideo (1977) donde escoltó a Beatriz Allocco en los 100 metros llanos con 12s20 y luego ambas integraron la psota campeona. Además, Capotosto fue 6a. en los 200 metros. Dos años más tarde, ya concentrada en los 100 metros con vallas, logró la medalla de bronce en Bucaramanga con 14s7, actuación que repitió en La Paz (1981) con 13s9, donde también fue tercera con la posta. Alcanzó su primer cetro sudamericano absoluto en Santa Fe (1983) con 13s2, récord sa. manual y lo mantuvo en Santiago (1985) con 13s87, logrando allí otro bronce con la posta.

. Participó en los Juegos Odesur de 1982 (Santa Fe), donde logró el título de los 100 metros con vallas (13s.75) y la posta corta.

. También había participado en los Sudamericanos de las categorías promocionales, constituyéndose en una animadora de esas competiciones. En 1977, en el Sudamericano menor de Rio de Janeiro, fue subcampeona de 100, tercera en 4×100 y quinta en 200. Al año siguiente, en Montevideo, ganó los 80 metros vallas (11s75) e integró la posta campeona, fue subcampeona en 100 llanos y largo. También en ese 1978 participó en el Sudamericano juvenil de Sao Paulo, en una de sus mejores actuaciones internacionales al llevarse los títulos de 100 llanos (12s4), 100 con vallas (14s6) y salto en largo (5.67), además del tercer lugar con el relevo. Y dos años después, en Santiago de Chile, se despidió de la categoría junior ganando los 100 y 200 metros vallas (14s02 y 27s80 respectivamente), quedando segunda con la posta y cuarta en salto en largo.

. A su retiro del atletismo, fue una destacada jugadora de handball y fútbol femenino.

El recuerdo para un auténtico grande: Alberto Triulzi

Por LUIS VINKER

Este 2018 a punto de concluir nos dejó unos cuántos motivos para el recuerdo. Pero, a la vez, nos sirvió, con el  capricho de las fechas, para evocar también momentos relevantes del atletismo de nuestro país. Y es oportuno recordar también que hace 90 años nació Alberto Triulzi, hace 70 produjo su más relevante actuación internacional con el cuarto puesto en los Juegos Olímpicos… y hace medio siglo, falleció. Tan joven…

Alberto Triulzi integró la más notable expedición atlética en el historial olímpico, aquella que viajó más de veinte días en barco hasta ubicarse en las modestas –recién salidas de la Segunda Guerra Mundial- instalaciones en Londres. Y retornar luego al país con el oro de Delfo Cabrera en el maratón (donde Guíñez y Sensini también terminaron en el top 10), la medalla de plata de Noemí Simonetto en salto en largo, el cuarto lugar de Enrique Kistenmacher en el decathlon, lesionado y bajo un diluvio. Triulzi, allí y con apenas veinte años, alcanzó la final de los 110 metros con vallas y escoltó al imbatible trío estadounidense, una actuación que jamás pudo repetir un atleta argentino en esa especialidad.

Si tienes la oportunidad, aquí está el recuperado video de la final:

https://www.youtube.com/watch?v=Qfwd3Kd4nPY

En la temporada anterior, Triulzi había llamado la atención al “clavar” los 14 segundos, la marca de su vida, en Buenos Aires. Pero su experiencia internacional se limitaba a unos pocos encuentros a nivel sudamericano. En su preparación hacia los Juegos, y desafiando el invierno porteño, corriendo prácticamente solo, había marcado 14s3.

Los estadounidenses eran los dueños absolutos de esta disciplina, con los diez mejores del ránking mundial. El nombre dominante era Harrison Dillard, apodado “Huesos” y que había llegado al atletismo por la idolatría que sintió hacia Jesse Owens. Dillard estableció el récord mundial con 13s.6 durante los Kansas Relays, en Lawrence, el 17 de abril de aquel año olímpico. Llevaba una racha de 82 victorias consecutivas pero durante los Trials estadounidenses en Chicago, como diría el “Cóndor de Seré” algo salió mal… tropezó en los tres primeros obstáculos, abandonó en el séptimo y se quedó sin su puesto en la formación USA para Londres de los 110 metros vallas.

(No lo lamentaría demasiado. Sorpresivamente clasificó como tercer hombre en los 100 llanos y, también sorpresivamente, ganó la medalla de oro de esa prueba en los Juegos Olímpicos, además del relevo 4×100. Cuatro años más tarde, en Helsinki, sí se dio el gusto de ganar su especialidad favorita, las vallas).

Ausente Dillard, Estados Unidos llegaba al estadio de Wembley con los tres primeros de la eliminatoria de Chicago: William Porter, Craig Dixon y Clyde Scott, quienes habían marcado 13s90, 14s11 y 14s18 electrónicos, modalidad que recién aparecía. Porter, procedente de la Universidad de Michigan, emergía así como favorito para los Juegos.

Durante las fases previas, hubo pocas sorpresas, Triulzi ganó su serie en 14s6 y quedó tercero en su semifinal con el mismo tiempo, consiguiendo el pasaporte a la prueba decisiva. En esta, Scott fue el líder en el arranque, sobrepasado por Dixon hasta la octava valla. Recién allí apareció el rush decisivo que le daría la victoria a Porter en 13s9, récord olímpico para su época, con Scott y Dixon marcando dos décimas más para la plata y el bronce respectivamente. Triulzi fue cuarto con 14s6, dos décimas por delante del australiano Peter Gardner, cerrando la clasificación el sueco –y campeón europeo en Oslo, dos años antes- Hakan Lidman, con 14s9.

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Alberto Ubaldo Triulzi nació en Buenos Aires el 6 de enero de 1928 y llegó al atletismo por impulso de su hermano Victoriano Juan, ocho años mayor y destacado especialista en los 400 metros llanos, prueba en la que alcanzó el subcampeonato sudamericano.

Las condiciones físicas y técnicas de Alberto emergieron rápidamente y, si uno repasa sus marcas y actuaciones, pese a la brevedad de su campaña y a las condiciones de la época (pistas de carbonilla, escasa posibilidad de competencia, amateurismo absoluto) no hay dudas: fue un superdotado, uno de los mayores talentos que haya surgido en el atletismo argentino. Y todos sus récords nacionales absolutos, desde 14s.7 hasta los citados 14s.0 fueron conseguidos con edad de junior, siendo también el recordista mundial de la categoría hasta que recién un campeón olímpico como el alemán Martin Lauer, a mediados de los 50, consiguió quebrar la barrera de los 14 segundos.

En la pista del Club de Gimnasia y Esgrima, donde entrenaba, Triulzi logró su primer título nacional absoluto con apenas 16 años, en 1944, marcando 15s.4.

Al cerrarse la temporada de 1945 con los Campeonatos Nacionales, el 1 de diciembre en el mismo escenario palermitano, se vivió una página histórica con los 10.3 de Gerardo Bonhöff sobre 100 metros. Pero ese mismo día Triulzi retuvo su título de los 110 metros vallas con 14s7, batiendo el récord argentino (14.8 de Aldatz y Lavenás en la década anterior) e igualando el tope sudamericano del uruguayo Julio Ramírez. Este lo había logrado en abril, en Montevideo, durante el Campeonato Sudamericano, cuando Triulzi hizo su debut internacional y quedó quinto.

La progresión de Triulzi se mantuvo a principios de 1946, igualando los 14s7 el 7 de abril y estableciendo las marcas nacional y sudamericana con una décima menos, a la semana siguiente. Pero era “el momento” del chileno Mario Recordón, quien lo superó con 14s4 en el Sudamericano Extra de Santiago. Allí el argentino repitió su mejor marca, además de ganar los 200 metros llanos en 21s9 y sumar otro título con la posta corta. En esa misma temporada, Triulzi volvió a batir los topes nacional y sudamericano con 14s3, el 5 y 26 de octubre. Y todo se prolongó hasta los Campeonatos Nacionales… disputados a comienzos del año siguiente, el 1 y 2 de marzo. Fue un gran despliegue de Triulzi quien, además de concretar por tercera vez sus récords de 14.3 en las vallas, también ganó los 200 llanos con 22s2 y la posta corta.

El año preolímpico (1947) marcó dos hitos en la campaña atlética de Triulzi:

. A fines de abril y durante el Campeonato Sudamericano en el estadio de Fluminense, en Rio de Janeiro, conquistó su primer título de vallas con 14s.7, aventajando por seis décimas al local Helio Dias Pereira. Pero también dio la sorpresa con su victoria en los 200 llanos al marcar 22s0, superando por 3/10 al luego finalista olímpico, Bonhoff. Este tuvo su consuelo con el triunfo en los 100 metros, el último que ha logrado un argentino en la Prueba Reina. Bonhoff y Triulzi unieron sus fuerzas, posteriormente, para una celebrada victoria en los relevos cortos junto a otros dos excelentes sprinters como Carlos Isaack y Adelio Márquez.

. El 12 de octubre, una vez más en su amada pista de GEBA, Triulzi marcó los 14 segundos en 110 metros con vallas, fijando un récord sudamericano que recién pudo igualar, más de dos décadas después, el colombiano Hernando Arrechea. Los 14s de Triulzi permanecieron como récord argentino por casi medio siglo, hasta que Oscar Ratto fijó los 13s9 el 27 de abril de 1996 (hay que considerar también los 14s18 del propio Ratto, cuatro años antes, con cronometraje electrónico, equivalentes a casi 13.9 manuales).

Dos semanas antes, Triulzi se había mostrado en óptimo estado al marcar 14s.2 durante el torneo Primavera, registro que no se homologó por el viento a favor. Pero ahora se sentía estimulado por la competencia con el sueco Lidman, que llegaba a esta cita internacional.

Alberto Salotto describió así aquella inolvidable carrera en las páginas de El Gráfico:

“En la tercera valla, Triulzi toma una ligera ventaja y la afianza en la octava. Lidman se abalanzó sobre la lana, en un esfuerzo desesperado por alcanzar a Triulzi. Pero no pudo. Los relojes lo confirman: 14 segundos para ambos. Vamos a repetirlo con mayúsculas y letras porque en números queda un poco pobre: CATORCE SEGUNDOS. Para Lidman eso significa igualar su récord europeo. Para Triulzi, borrar su récord sudamericano de 14,3 y coloca una marca que ahora le da derecho de mirar al mundo”.

Durante la investigación para mi libro “Aventura por las pistas”, tuve la oportunidad de entrevistar a varios de los testigos de aquella época. Entre ellos, al propio hijo de Alberto (Alberto Jr), a Estanislao Kocourek (su gran sucesor en las pruebas de vallas) y a Bonhoff. Este recordó que –al revés de cierta fama de “canchero” que algunos le atribuyeron a Triulzi- éste “se tomaba muy en serio el atletismo, entrenaba fuerte y era un tremendo competidor”. Bonnhoff recordaba el viaje en barco para los Juegos Olímpicos de Londres: “Todos teníamos que entrenar en la cubierta. Y cuando lo hacía Triulzi, la cubierta estaba ocupada por sus vallas, era su turno y debíamos esperar”. Juan Alberto Triulzi –sobrino del atleta- nos contó que “se entrenaba hasta en los pasillos  del Banco Central, donde trabajaba. Colocaba unas sillas y se ponía a correr y saltar”.

Después de los Juegos Olímpicos, y con una amplia perspectiva en el atletismo, Triulzi recibió una beca para estudiar en la Universidad de California, donde también entrenaban los fenómenos de las pruebas de vallas. Se cuenta que la propia Eva Perón acudió a despedirlo. Sin embargo, todo cambió. Cuando Triulzi decidió quedarse en Estados Unidos y no volver para las convocatorias a los equipos nacionales, se lo declaró un “enemigo”. Y las sentencias desde los diarios argentinos fueron furiosas. Ya no volvería más…

Su campaña atlética en el norte fue breve, aunque repitió los 14 segundos –sobre 120 yardas, equivalentes a 109.72 metros- en dos oportunidades, el 18 y 19 de mayo de 1951 en California.

Casado con una salvadoreña, Carmen Mora, tuvieron tres hijos: Alberto Junior, Betina y Carmen Elena. El mayor tuvo una destacada trayectoria empresarial, inclusive estuvo al frente de una empresa de energía en nuestro país durante los 90. Así pudo conocer a los parientes de su padre. Y la pista de GEBA, donde concretara tantas hazañas. Juan Alberto Triulzi, el sobrino de Alberto (hijo de su hermana Elena), nos contó que “no lo conocí personalmente, pero su ‘presencia’ en casa se sentía, mi mamá guardaba todos los recortes. Cuando su hijo, es decir mi primo, vino a la Argentina, le mostré la pista y los trofeos, se emocionó mucho”.

Alberto Triulzi pasó sus aventuras en Estados Unidos, algunos momentos más difíciles y otros, más asentado. Estaba al frente de una gasolinera en Van Nuys, California, y tenía proyectos para expandirse. Pero murió repentinamente, el 9 de septiembre de 1968. Un ataque al corazón. Quedaban aquellos recuerdos, luminosos, entre las páginas más brillantes del atletismo nacional.

Sitio oficial de la Confederación Argentina De Atletismo