Pablo Zaffaroni, entre sueños olímpicos y… ¿de actor?

Por LUCIANA ARANGUIZ / Diario Clarín

(fotos, por Juan Manuel Foglia / Clarín)

“Amo la actuación y me gusta mucho el cine. Yo siempre dije que quería ser como Leonardo Di Caprio, pero uno no puede ser tan crack (risas). Así que estoy a mil con el deporte y no voy a parar hasta que llegue a unos Juegos Olímpicos”. Así, en pocas palabras y sin muchas vueltas, Pablo Zaffaroni deja saber que aunque en su corazón hay lugar para más de una pasión -el salto con garrocha y la actuación-, hoy su cabeza y su cuerpo están dedicados al atletismo, al que llegó casi de casualidad y que le permitió tener, a los 17 años, su primera experiencia olímpica en Buenos Aires 2018.

Pablo Zaffaroni, en Buenos Aires 2018. Foto: Juan Manuel Foglia

 

A los once años, Pablo tenía mucha energía y una prometedora carrera por delante como gimnasta. Pero la primera vez que tomó una garrocha y se impulsó hacia el cielo, supo que había encontrado su pasión.

“Siempre estuve muy loco. Cuando era chico era muy inquieto y entonces mis papás me llevaron a hacer gimnasia artística para que descargara energía. Me gustaba mucho, pero un día mi profesora de Educación Física en el colegio, Patricia Lescano -que hoy es mi entrenadora-, me propuso que probara con atletismo. No sé cómo se dio cuenta que podía ser bueno para el salto con garrocha, pero me hizo probar y me encantó. En esta disciplina encontré la adrenalina y la emoción que estaba buscando“, le cuenta a Clarín el entrerriano.

Los primeros años no fueron fáciles. En Concepción del Uruguay, su ciudad natal, no tenía la infraestructura para el salto con garrocha y con su entrenadora debían arreglarse con las colchonetas de salto en alto para practicar. Y viajaban a Concordia un par de veces por semana para pulir la técnica propia de su disciplina. Nada lo frenó y en las últimas temporadas dio un salto de calidad.

En 2017 se colgó la medalla de oro en los Juegos Sudamericanos de la Juventud, en Santiago de Chile, con una marca de 4,87 metros. En abril de este año consiguió su mejor registro en un torneo en Torrance, California. Allí saltó 5,25 metros, que lo posicionaron en lo más alto de los ranking sudamericanos Sub 18 y Sub 20.

Y en la recta final para los Juegos Olímpicos de la Juventud, se consagró tricampeón argentino Sub 18 en Buenos Aires, se llevó el título en el Sudamericano de esa categoría en Cuenca, Ecuador -ambos con 4,90 metros-, y terminó décimo en el Mundial Sub 20de Tampere, Finlandia, con 4,80.

Pablo Zaffaroni, en pleno salto con garrocha en Buenos Aires 2018. Foto: Juan Manuel Foglia

 

Así llegó a Buenos Aires 2018 con mucha ilusión de subirse a un podio, pero su actuación no fue la esperada. “Para saltar bien hay que controlar tres cosas: sentimientos, mente y cuerpo. El primer día de competencia en los Juegos sentí la presión y fue mucho para mí. La gente estuvo genial, pero yo no lo pude manejar. El segundo día sí manejé muy bien lo mental, pero técnicamente estuve mal”, analiza quien finalizó 14° tras haber quedado sin marca en la primera etapa y haber saltado 4,92 metros en la segunda.

Más allá de ese resultado, Zaffaroni admite: “Buenos Aires 2018 fue muy importante para mí. Como deportista me nutrí un montón, aprendí mucho, hice nuevos amigos y tomé conciencia de la dimensión increíble de unos Juegos Olímpicos“.

El entrerriano sabe que éste es solo el comienzo y que si sigue trabajando como hasta ahora, tiene por delante un futuro brillante. Tal vez por eso no duda a la hora de elegir en qué enfocará su energía durante los próximos años. Quiere terminar el colegio, tal vez comenzar a estudiar una carrera y no descarta la posibilidad de incursionar en la actuación. Pero sabe que su principal objetivo irá por otro lado.

Pablo Zaffaroni, el garrochista que quiere ser actor. Foto: Juan Manuel Foglia

 

“Siempre dejo abiertas las puertas para nuevas experiencias. Si tengo la oportunidad de actuar, obviamente voy a intentarlo. Pero ahora mi cabeza está en el deporte. Se vienen muchas cosas lindas y vamos a tratar de hacer las mejores marcas posibles para estar en todos los torneos que podamos”, explica.

Y con una soltura y una seguridad que asombran para su edad, avisa: “Quiero competir en unos Juegos Olímpicos. Si no se da, fue porque la vida no lo quiso así. Pero yo sé que lo voy a buscar como sea. Voy a intentar cumplir ese sueño hasta el último día de mi vida“.