Luis Vienna, otro destacado velocista

CADA / Figuras en el Recuerdo

Surgido de Rosario, donde había nacido el 25 de mayo de 1938, Luis Norberto Vienna fue el gran velocista argentino de la era post-Bönnhoff, a fines de la década del ’50 y principios de los ’60. Su trayectoria fue relativamente breve, ya que se retiró a los 24 años, pero dejó marcas y actuaciones importantes para su época y mantuvo a nuestra velocidad en un muy buen standard. Había logrado 10s.4 en los 100 metros llanos –que lo situaba a una décima de la marca nacional de Bönnhoff- y 21s.0 en los 200 que, en su momento, significaron el récord nacional.

            Vienna fue preparado en sus comienzos por Tomás Palomeque, aquel destacado fondista de los tiempos de Delfo Cabrera y Reinaldo Gorno. “Un hombre honesto y generoso”, como siempre definió a su técnico, quien lo preparaba en la pista del estadio Jorge Newbery. Y posteriormente se radicó en Buenos Aires, representando al Club Atlético Independiente.

            En una entrevista con el periodista Juan Pascual, Vienna contó que llegó al atletismo por iniciativa de un amigo, Roberto Kawano, quien lo llevó al club Nuestro Símbolo y  le presentó a Palomeque. Comenzó participando en competencias locales de salto en alto, pero luego se vieron sus condiciones de velocista. Y todavía como juvenil comenzó a incursionar en los selectivos del primer nivel nacional para el Sudamericano de Chile (1956), cuando aún estaba vigente el propio Bönnhoff. Vienna recordó como el propio recordman lo alentó y aconsejó en sus primeros encuentros.

            En aquel Sudamericano, Vienna ocupó el 4° puesto en los 100 metros y logró la medalla de plata con la posta corta. Y a fines del año siguiente, en la pista de GEBA, mientras Osvaldo Suárez y Walter Lemos protagonizaban sus memorables duelos en pruebas de fondo con récords sudamericanos, Vienna se llevaba sus primeros títulos nacionales al marcar 10s7 en los 100 metros y 22s2 en los 200.

            En el Campeonato Sudamericano de 1958, Vienna tuvo la oportunidad de competir con la gran figura sudamericana y finalista olímpico de los 200 metros en Melbourne, el brasileño José Telles da Conceicao. Este se impuso por una décima en el hectómetro: 10s5 para el ganador, 10s6 para el rosarino, quien sufrió una descalificación en la final de 200 y volvió a lograr la medalla de plata con el relevo corto junto a Pedro Marcel, Juan Carlos Salom y Vicente Giorgio. Pocas semanas después –en un torneo internacional en GEBA- Vienna consiguió superar a Telles: fue el 3 de mayo y allí alcanzó su mejor registro de 10s4 para los 100 metros (que repitió a fines de temporada, aunque con viento a favor, al retener el título nacional, al tiempo que se imponía en 200 con 21s8).

            Sobre aquella gran carrera en GEBA, Vienna recordó: “Yo fui a salir segundo, a no perder por dos o tres metros como me había ocurrido en Montevideo. Estaba tranquilo. No sé si Telles se quedó en la partida, pero a los 50 metros lo tenía a la par. Fue entonces cuando apreté los dientes y levanté la cabeza. Veía la sombra del brasileño y conseguí despegarme. Recién a los pocos días, ya tranquilo, tuve la sensación exacta del valor de ese triunfo”.

            En la temporada del 59 tuvo la oportunidad de nuevas competencias internacionales, aunque también tenía que cumplir con el servicio militar en la Compañía de Fray Luis Beltrán. Durante el Sudamericano de Campeones en Sao Paulo volvió a encontrarse con Telles, quien se impuso en las dos pruebas de velocidad (10s5 en 100, 21s4 en 200, con 10s6 y 21s8 respectivamente para el argentino). Y fue nominado para los Juegos Panamericanos de Chicago, donde llegó hasta semifinales en 100, pero no pudo atravesar la primea ronda en 200.

            El primer Campeonato Iberoamericano, disputado en 1960 en Santiago de Chile, fue la nueva oportunidad para encontrarse con velocistas de clase mundial como el cubano Enrique Figuerola (subcampeón olímpico) y aquella maravillosa generación venezolana de la década. Vienna logró la medalla de bronce en los 100 metros con 10s5, detrás de los venezolanos Rafael Romero (10s3) y Horacio Estéves (10s4, un hombre que cuatro años después igualaría el record del mundo). Y en los Campeonatos Nacionales, disputados el 17 y 18 de diciembre, Vienna recuperó el cetro de los 100 metros con 10s6. E integró las postas 4×100 y 4×400, ahora por Buenos Aires, que se llevó ambos títulos y que compartió con Bönnhoff, quien se despidió así de las competencias.

            El 30 de abril de 1961, otra vez en la pista de Gimnasia y Esgrima, Vienna “clavó” los cronómetros en 21 segundos para los 200 metros llanos, mejorando en tres décimas el récord nacional que dos de los más grandes sprinters argentinos, Adelio Márquez (1943 y 1944) y Gerardo Bönnhoff (1947) mantenían intocable.

            Y en el Sudamericano de Lima volvió a toparse con los venezolanos en la plenitud. Allí consiguió la medalla de bronce en los 200 metros con 21s8, escoltando a Esteves (21s3) y al luego recordman sudamericano Arquímedes Herrera (21s8). Telles sólo pudo conseguir el quinto puesto, mientras que en el cuarto aparecía el chileno Alberto Keitel, el padre de quien luego sería la gran figura de los 90, el hoy diputado nacional Sebastián… Los 100 llanos de ese Sudamericano fueron para Herrera con 10s6, el mismo tiempo que Esteves, con Telles tercero en 10s7 y Vienna, quinto con 10s9. Y este se llevó tora medalla, de bronce, en el relevo corto, ganado lógicamente por los venezolanos…

            Los Campeonatos Nacionales de 1962 se disputaron en San Miguel de Tucumán y allí el velocista rosarino hizo triplete (10s5 en 100, 21s6 en 200 y el relevo). Y el equipo surgido en esa oportunidad –que ya tenía a Juan Carlos Dyrzka y Osvaldo Suárez como los mayores símbolos de la época- acudió al Iberoamericano de Madrid, en el Estadio Vallehermoso. Fue una gran competición y, para Vienna, su mejor performance internacional con su segundo puesto en los 200 metros (21s4), detrás de uno de los créditos venezolanos, el luego campeón panamericano Rafael Romero (21s1) y delante de otro, su conocido Arquímedes Herrera (21s6). La posta 4×100 argentina formó con Raúl Zabala, Carlos Biondi, Juan Bagnoli y Vienna, marcando 41s6 y llevándose la medalla de bronce, detrás de brasileños y venezolanos. Luego llegó el retiro. En sus últimos años, retornó junto a las pistas como entusiasta directivo en la Asociación Rosarina. Falleció en 2013.

FOTO: Vienna, en la portada de El Gráfico

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