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Marcos Julián Molina, el héroe argentino de los 21k

Diario Clarín

El tradicional medio Maratón de Buenos Aires dejó este 2018 el triunfo con récord del etíope Mosinet Geremew. Pero también historias particulares de lucha y superación, como la del entrerriano Julián Molina, que con un enorme sacrificio terminó ganando la competencia entre los argentinos. Oriundo de Paraná, habló con Clarín tras la competencia y describió los sacrificios que realizó para poder llegar a Buenos Aires y participar de la competencia.

“Estoy desocupado, vivo en la casa de mi suegro con mi novia. Hago changas y para poder venir vendí 40 docenas de empanadas. Llegué el viernes”, describió emocionado Molina.

Con un tiempo de 1 hora, 4 minutos y 25 segundos, Molina fue el primer argentino en cruzar la meta de la tradicional competencia, que se disputó este domingo en la capital argentina.

Esta vez vine bien preparado. Por primera vez me consagro campeón argentino. Y es mi revancha con Eulalio (Muñoz). Sabía que le podía ganar arriba. Afuera somos todos amigos, todos atletas. muchas personas viven de esto, por eso me las arreglo haciendo changas de pintura, tratando de encontrar un trabajo que me permita entrenar dos turnos”, agregó Molina. Precisamente Muñoz, que terminó segundo entre los argentinos, lo había vencido en competencias anteriores.

Molina contó que comenzó a correr en 2012 y que en 2014 fue su mejor momento. Sin embargo, las dificultades económicas lo obligaron a dejar la actividad en 2015. Después, consiguió un empleo en una fábrica de heladeras en Rosario, a dónde se mudó con su novia. Pero el esfuerzo que le requería la jornada laboral de “12 o 13” horas le terminó dañando la cintura y afectando su actividad atlética.

Después empecé en una fabrica de bicicletas dos meses, me querían blanquear. Ocho horas en armado, pero por reducción de personal me echaron. Me agarraron bajones, pocas ganas de entrenar, volví a quedarme sin trabajo. Aunque siempre tenía la rotisería con mi familia en Paraná”, relató Molina.

Ahora, con la gran actuación en los 21K de Buenos Aires, espera poder conseguir algún sponsor que le permita dedicarse de lleno al atletismo con vistas al sudamericano del año próximo.

 

Foto: por GermánGarcíaAdrasti / Clarín

“Viaje a la intimidad de los mejores corredores del mundo” (en BA)

Por Hernàn Sartori / Producción Diario Clarín

(fotos: Emanuel Fernández)

Escarbadientes. Son escarbadientes. Ni a un maniquí de ropa de marca bien estrecha le entrarían estas calzas llamativas que afinan aún mas las patas de gacela de los cuatro fantásticos que salen de Recoleta sin escalas hasta el Rosedal para dar unas vueltitas.

El etíope Mosinet Geremew y el keniata Bedan Karoki.

Que perdonen el ugandés Maxell Rotich y el keniata Lawrence Cherotich pero acá las miradas se las llevan el keniata Bedan Karoki y el etíope Mosinet Geremew. Y entonces se emprende un viaje a la intimidad de los fondistas más rápidos del año. Las estrellas africanas que el domingo liderarán a los miles de aficionados que correrán el Medio Maratón de Buenos Aires.

Los atletas Bedan Karoki y Mosinet Geremew, en el Parque 3 de Febrero, en la producción para Clarín. Foto: Emmanuel Fernandez

Bedan, de sonrisa fácil, y Mosinet, de rulos y a priori hosco, comparten una habitación del segundo piso de un hotel cinco estrellas, pero allí poco vale el orden. “Están todo el tiempo pasándose de cuarto. Parece un hotel de Bariloche con un contingente de egresados“, cuentan con reserva en el lobby. Déjenlos ser libres que de eso saben estos muchachos.

Karoki, de 28 años, es el humano más rápido en un medio maratón de 2018, luego de ganar el 9 de febrero en Ras al-Khaimah, Emiratos Árabes Unidos, con el cuarto mejor tiempo de la historia: 58m42. Sentado en un jardín de invierno, recién bañado, lanza una advertencia: “Mi objetivo es ganar con un buen tiempo. No sé si superaré mi marca, pero si quieren correr rápido, correremos rápido”.

Geremew (26), el maratonista más veloz del año, al ganar el 26 de enero en Dubai con 2h04m00, toma el guante y desafía: “Lo de Dubai me puso feliz por el tiempo que logré y por el dinero (ganó 250 mil dólares). Veremos qué pasa”.

Los atletas Bedan Karoki, Mosinet Geremew, Lawrence Cherotich y Maxell Rotich, en Palermo. Fotos: Emmanuel Fernández

Los atletas Bedan Karoki, Mosinet Geremew, Lawrence Cherotich y Maxell Rotich, en Palermo. Fotos: Emmanuel Fernández

Que los dos fondistas del momento estén en Buenos Aires no puede ni debe pasar inadvertido. Menos aún si encima entre ellos bromean, se cargan y se prenden en las fotos propuestas entre los frondosos troncos de los árboles del Parque 3 de Febrero.

Se les pide ponerse espalda con espalda, pero la seriedad dura lo que dura una de sus zancadas. Entonces se empujan, se golpean y se abrazan para que sus dientes blancos tomen protagonismo.

Espalda con espalda, Mosinet Geremew y Bedan Karoki. Foto: Emmanuel Fernández

Espalda con espalda, Mosinet Geremew y Bedan Karoki. Foto: Emmanuel Fernández

Aterrizaron el jueves a la noche luego de un vuelo de 16 horas que conectó Addis Abeba, capital de Etiopía, con Ezeiza, previa escala en Brasil. Llegaron tan arruinados que Mosinet ni cenó, pero peor quedó la keniata Vivian Kiplagat, con la valija vaya uno a saber en qué terminal y sin sus zapatillas para entrenarse. Por eso se perdió el Rosedal. Tranquilos, correrá el domingo porque las zapatillas de competencia las tiene. Sí, son diferentes.mundo

Los dedos de los pies de Karoki son territorio minado. Golpes, uñas machucadas y leves desviaciones se notan de cerca porque el keniata camina en chancletas mientras se sirve una tostada con café en la mesa compartida en el desayunador.

Los demás toman té y jugo de naranja, con bananas de postre. Vivian se llevará cuatro a la habitación, recordándole al habitué de esos menesteres que eso no es robo.

Mosinet Geremew se sirve jugo de naranja en el desayuno previo al entrenamiento. Foto: Emmanuel Fernández

Mosinet Geremew se sirve jugo de naranja en el desayuno previo al entrenamiento. Foto: Emmanuel Fernández

Una pasadita por el baño y a la combi. Son las 8.20 y los peatones miran a los escarbadientes por Recoleta. Los compatriotas Karoki y Cherotich comparten la segunda fila de asientos y, casi en el fondo, Gerinew se despatarra sobre la pana violeta. Los cuatro chusmean el Parque Las Heras por las ventanas, en silencio, hasta llegar a Del Libertador, pasar por el frente de la embajada de Estados Unidos y recalar en el Rosedal.

El etíope Mosinet Geremew descansa en la combi que lo lleva al Rosedal. Foto: Emmanuel Fernández

El etíope Mosinet Geremew descansa en la combi que lo lleva al Rosedal. Foto: Emmanuel Fernández

Nicolás Veliz no puede creer que lo que ve es lo que le prometieron: será el guía del cuarteto africano por Palermo durante los 40 minutos de trote. “Ésta vino de allá y obviamente me la puse”, cuenta sobre la remera de manga larga con la bandera de Kenia del lado del corazón.

Darán dos vueltas cortitas para las cámaras, a un ritmo de 5m15 el kilómetro, y después se mimetizarán con “la” zona donde la patria que corre pisa firme.

Los atletas africanos, en pleno Rosedal. Foto: Emmanuel Fernández

 

“Terminamos a 4m15, pero creo que si seguíamos una hora bajan hasta 3m30 por kilómetro. Su soltura es impresionante. Bah, en realidad al etíope lo noté un poco duro y lo mandé a hacer pasadas”, bromea Veliz cuando todos ven a Geremew dar zancadas largas y veloces durante 100 metros.

Maxell Rotich se entrena con pasadas en Palermo. Foto: Emmanuel Fernández

Maxell Rotich se entrena con pasadas en Palermo. Foto: Emmanuel Fernández

Se sorprenden con la cantidad de paseadores de perros en el lugar y con algunos de los canes que los siguen a unos metros. Elongan debajo del monumento al poeta ucraniano Taras Shevchenko y toman sorbos de agua mineral recién comprada. Charlan. Se molestan. Y cuando sienten frío enfilan de nuevo para la combi a la que también se sube Clarín.

El almuerzo requiere carbohidratos y por eso las pastas están en sus dietas. Pero hay mucha fruta, especialmente bananas. “Bueno, a mí me gusta la carne”, dice Geremew, el de los 250 mil dólares en el banco. Coinciden en la importancia del tiempo de descanso y cuentan que para ir fuerte el domingo deberán dormir ocho horas. Lo tienen agendado y lo cumplirán.

El etíope de rulos hace rato que abandonó la cara de dormido y parece otra persona. Con un inglés monosilábico, contará que reside en Addis Abeba, que sus hermanos menores de 18 y de 15 también corren, que disfruta su momento en la cumbre y que “la motivación” es lo que mueve a los miles que irán detrás suyo en el medio maratón, como fueron 24 mil atrás en una carrera en su país. Y lo celebra.

Mosinet Geremew vive en Addis Abeba y es el maratonista más veloz del año. Foto: Emmanuel Fernández

“Yo jamás pensé en que sería un atleta profesional tan fuerte”, dice Karoki, quien nació en Gwa Kungu Village, pero terminó la secundaria en Sera, una escuela pública de Japón, porque llevan adelante un plan para educar a jóvenes talentos del mundo mientras fomentan sus destrezas físicas.

Aún vive en el país asiático, aunque le dieron permiso para entrenarse en Kenia desde fines de julio hasta después de correr el Maratón de Chicago, en octubre. “Es una buena idea entrenarte para tener el cuerpo en forma”, afirma como consejo a los aficionados, al tiempo que admite que mientras corre hace cálculos constantes para saber cuándo puede cambiar el ritmo y definir una carrera.

Bedan Karoki encabeza la fila de atletas que sale del hotel en Recoleta con destino al Rosedal. Foto: Emmanuel Fernández

“Desde que te convertís en profesional, correr se convierte en un trabajo”, coinciden Karoki y Geremew sobre algo que no puede ser difícil de entender para alguien informado. Si corren 40 kilómetros diarios, excepto un único turno de 20 en un día del fin de semana, para llegar a entre 800 y 900 kilómetros mensuales, ¿cómo no considerarlo un trabajo?

A enseñárselo y repetírselo entonces hasta el hartazgo al porteño cancherito que ayer a la mañana vio correr a estos cuatro africanos cerca del golf de Palermo y lo único que se le ocurrió gritarles fue: “¡Dale, negro, corré que el domingo te agarro!”.

No creo, hermano, porque ellos se lo toman en serio y no quieren sumar seguidores en sus redes haciéndose los vivillos desde la falta de respeto. Son atletas. Son los fondistas más veloces del año. Y es un orgullo que el domingo marquen el camino en el Medio Maratón de Buenos Aires.

Sebastian Coe, entrevista exclusiva en Buenos Aires

Durante su reciente visita a Buenos Aires para la sesión del Consejo de la IAAF y para el Centenario de la Consudatle, la máxima autoridad del atletismo mundial y leyenda de este deporte, Sebastian Coe, brindó una entrevista exclusiva al diario Clarín. Allí  abordó todos los temas de actualidad de nuestro deporte.

El cielo está encapotado. Llovizna en el atardecer de Buenos Aires. El tráfico desborda en la 9 de Julio. Las luces de los carteles iluminan al Obelisco. Desde el 16° piso del Hotel Panamericano, Sebastian Coe se detiene a contemplar esa postal. Su físico espigado no se ha resentido con el tiempo. Es más, no da 61 años ni por casualidad. Se sienta frente a Clarín, acomoda su pelo entrecano y se dispone a una charla de media hora sobre atletismo y mucho más.

Es que esta leyenda británica, el único ganador de los 1.500 metros en dos Juegos Olímpicos consecutivos (Moscú 1980 y Los Angeles 1984), le escapa a entender el atletismo como un mero deporte. Su desafío, como presidente de la IAAF, es entenderlo como producto, como entretenimiento y como capaz de cooptar a las nuevas generaciones. Y entonces se engancha en el diálogo sin elevar jamás el tono ni perder el toque british.

A los 61 años, Sebastian Coe preside la IAAF y apunta a que más espectadores se sumen al atletismo no sólo como deporte sino como entretenimiento.
Foto: Juano Tesone

A los 61 años, Sebastian Coe preside la IAAF y apunta a que más espectadores se sumen al atletismo no sólo como deporte sino como entretenimiento. Foto: Juano Tesone

-Usted fue un atleta consagrado en una cierta época y ésta es una era absolutamente distinta. ¿Qué diferencias evalúa como las más importantes?

-Hoy el atletismo tiene más competencia. Pero nuestra competencia no es sólo la natación u otro deporte olímpico o casos como el biatlón, furor en Europa del Norte en algo que no hubiéramos imaginado hace 15 años. Tenemos mucha competencia extradeportiva y por eso debemos asegurarnos en ser relevantes en la vida de los jóvenes. No podemos continuar pensando que el público va a seguir sentándose en un estadio durante cinco, seis o siete horas mirando tres o cuatro disciplinas por hora. No funciona así.

-¿A qué apuntan?

-Tenemos que ser más innovadores, con eventos más rápidos y que fluyan. Y que los fans entiendan mucho más sobre esto. Debe existir un calendario claro y en eso ayudará el nuevo ranking mundial, para que la gente sepa genuinamente quién es el número uno. Es extraordinario que en el atletismo no se sepa realmente quién es el número uno. Vas a Wimbledon y sabés quién es el número uno. Y en el golf también. Los fans deben entender quiénes son estas personas y por qué hay alguien que es el número uno.

En la entrevista con Clarín, Sebastian Coe dijo que Bolt y Ali fueron los deportistas más carismáticos de la historia.
Foto: Juano Tesone

En la entrevista con Clarín, Sebastian Coe dijo que Bolt y Ali fueron los deportistas más carismáticos de la historia. Foto: Juano Tesone

-Cada época tuvo sus íconos y estrellas deportivas. ¿Coincide en que lo curioso de esta era es que los atletas de elite también son marcas?

-Sí.

-¿Es peligroso?

-No. Usted está en el periodismo y sabe que va a estar instintivamente atrapado por alguien que sea comunicativo, claro, abierto, expresivo, articulado. Yo les digo a los atletas que su performance es su pasaporte, pero que tiene que haber más que eso. Debés tener personalidad y la habilidad de venderte a ti mismo y al deporte. Sé interesante. Tené algo que decir. Y, sí, a veces en alguna conferencia de prensa escucharé que un atleta da una respuesta que me hará decir: “Oh, really!” (se agarra la cabeza). Pero prefiero que generen eso.

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Mi nombre es Bolt… Usain Bolt

-¿Cómo no extrañar entonces la magia de Usain Bolt?

-De Usain Bolt no se habla simplemente porque ganó oros olímpicos en tres Juegos consecutivos. No se lo analiza por la puerta del deporte. No es que solamente perdimos a un velocista ganador. Perdimos a alguien que llenaba la habitación. Es una personalidad. Bolt llenaba el estadio.

-El deportista más carismático de los últimos 20 años…

-Coincido con usted, pero como soy más viejo sólo puedo pensar en otro deportista que haya captado la imaginación de varias generaciones de personas a nivel global: Muhammad Ali.

El jamaiquino Usain Bolt, ícono del atletismo, en Río 2016.
Foto: Maxi Failla

El jamaiquino Usain Bolt, ícono del atletismo, en Río 2016. Foto: Maxi Failla

-Lógico. Aunque Ali no sólo fue ícono deportivo sino que sacudió por sus posiciones políticas firmes…

-Soy un fan del boxeo. Si estuviéramos en la Buenos Aires de 1970, cuando Ali peleó contra Bonavena, la conversación que tendríamos es quién vendría después de Ali. Bueno, Floyd Mayweather, Manny Pacquiao, Julio Chávez, Félix Trinidad, Marvin Hagler, Tommy Hearns… Todos vinieron después de Ali. Siempre habrá talento. Si estuviéramos en 2002, nos preguntaríamos quién vendría después de Michael Johnson (figura de los 200 y los 400 metros). Bueno, al mismo tiempo Bolt ganaba los 200 metros en el Mundial Juvenil en Kingston. No creo que no venga más talento. De hecho, Noah Lyles acaba de correr los 200 metros más extraordinarios que haya visto desde hace tiempo (el 20 de julio, marcó 19s65). El talento viene, pero ese talento necesita entender que a un atleta probablemente no le alcanzará de ahora en más con ser conocido.

-Bolt fue el rey de la relación con el público. Y hasta fue capaz de bailar samba segundos antes de la final de los 200 metros en Río de Janeiro 2016…

-Era diferente. Era un showman. Tenemos que entender que nuestra actividad es el deporte, pero nuestro negocio es el entretenimiento. Es simple como eso.

-O sea que deben mejorar la venta del producto “atletismo” hacia un público global.

-Das en el punto. Uno de nuestros objetivos es hacer que el deporte sea más entendible para la gente. Muchas de las reglas del atletismo no cambiaron jamás. Muchos deportes han adaptado sus reglas, como el hockey o el rugby. Necesitamos eso. Y necesitamos un calendario y asegurarnos que tengamos espacio para explicar los torneos y mejorar la televisación y las presentaciones en los estadios. No es fácil. Yo puedo mirar tenis y entenderlo sin ser un experto. Pero cuando la gente entra al estadio de atletismo y ve en un lugar salto en alto, por allá jabalina y en el fondo salto en largo, hay que explicarle lo que son. Debemos hacer más entendible el atletismo a los fanáticos, a los atletas, a los sponsors y a los periodistas.

La explosión del hecho de correr al aire libre como forma de vida escapó desde hace años a una moda pasajera para convertirse en un fenómeno sociocultural. Cientos de miles de personas salen a trotar, se entrenan y participan en carreras de calle por el motivo que sea. Se verá nuevamente el 26 de agosto y el 23 de septiembre en Buenos Aires, cuando miles corran el Medio Maratón y el Maratón de la Ciudad.

Sebastian Coe valora el fenómeno del "running" y apunta a atraer a quienes lo practican hacia el atletismo.
Foto: Juano Tesone

Sebastian Coe valora el fenómeno del “running” y apunta a atraer a quienes lo practican hacia el atletismo. Foto: Juano Tesone

-¿Qué significa para usted que en Buenos Aires haya habido el año pasado 22 mil inscriptos para el medio maratón y casi 11 mil para el maratón, y que en el país corran miles más todos los fines de semana?

-Es fantástico. Argentina tiene una gran población que es loca por el deporte. El fútbol es una religión, lo sé. El rugby y el básquetbol son grandes deportes. Uno de nuestros desafíos es que el atletismo sea visto por los jóvenes como un pasaporte para su propio desarrollo deportivo. Necesitamos más fans. Es sencillo.

-¿Lo asombra este fenómeno mundial? ¿Cómo lo interpreta?

-Mira, en mi país, en mi ciudad o en Buenos Aires, los sábados a la mañana miles de personas salen a correr. Lo hacen por salud, para mejorar su estado físico, por salvación personal, por un fin solidario con caridad hacia otros, por un desafío, para perder peso… Es una habilidad básica, no es complicado y no demanda una gran inversión. La gente hace lo que hacemos nosotros más que en cualquier deporte. Corre más gente de la que anda en bicicleta. Lo podés ver donde sea.

-En una carrera de calle, la masa se da el gusto de recorrer al mismo tiempo el mismo circuito que los mejores. En el tiempo que sea, claro…

-En un maratón ves todas las edades, etnias, formas y tamaños. No puedo pensar en otro deporte que tenga más diversidad. Es muy democrático. No me importa por qué salen a correr. Lo que necesitamos es comprender más la motivación de esas personas. Hay muchos deportes que tienen muchos seguidores pero no la misma participación. La nuestra es enorme. En cualquier ciudad del Reino Unido, Alemania o Argentina, hay gente corriendo todo el tiempo. Esta mañana vi por la ventana gente corriendo en invierno. Tenemos que asegurarnos galvanizar eso para una fortaleza comercial con nuestros socios.

-¿No sería bueno que las carreras de calle recaudaran fondos para apoyar a los atletas de elite?

-Si miras nuestro deporte, mucho de él se mantiene a flote por lo que pasa en la ruta y en el cross country con participaciones masivas.

Coe insiste con generar empatía con el ser humano de a pie que se enamoró de trotar y entendió lo que es correr al punto de sumarse como audiencia televisiva del atletismo. Y el británico saca de la galera una analogía para entender su objetivo.

“Yo no juego al golf, pero estoy seguro de que quienes juegan, cuando se van de la cancha probablemente por unos pocos momentos piensan que son Tiger Woods. Hasta que saben que no lo son. O cada chico que juega en un pedazo de tierra se imagina ser Lionel Messi en un partido –explica-. El desafío que tengo es que cuando una mujer de 40 años baje las dos horas en el medio maratón por primera vez, lo celebre y piense que está en un deporte y que tiene algo en común con Usain Bolt. Tenemos que conectar a la gente que practica nuestro deporte con la familia de la pista y del campo. Pero es complicado porque es un deporte con muchas disciplinas. La universalidad del atletismo es una fortaleza pero también una debilidad”.

-¿Por qué una debilidad?

-Porque nuestro deporte se manifiesta a través de muchas cosas. No se trata sólo de Usain Bolt ni tampoco de miles corriendo un medio maratón en Buenos Aires. Si vas al Mundial, ves más de 200 banderas en el estadio. No hay deporte que tenga tantos países compitiendo. Y nuestro deporte no depende del tamaño del país o de la población porque no está sólo Estados Unidos, ya que de Burundi pueden salir los ganadores de los 1.500 o los 10.000 metros. Hay federaciones que invierten millones, es cierto, pero en definitiva en lo básico el atletismo es la más simple forma de actividad física.

Es tiempo de la despedida y Sebastian Coe no pierde la humildad ni cuando se tocan sus logros más preciados.

-¿Cuánto significan sus medallas olímpicas?

-Sintetizan el hecho de que hubo un grupo de personas que trabajó conmigo con preparación y pasión, desafiando la ortodoxia. Tuvimos sed para la exploración personal y así lo hicimos. Tuve la suerte de contar con grandes entrenadores y con el apoyo de mi familia.

-Y triunfó…

I got by.

Sí, se las arregló bastante bien el hombre.

Dueño de una carrera estelar

Sebastian Newbold Coe nació en Londres el 29 de septiembre de 1956 y se especializó en el mediofondo.

En 1979, batió los récords mundiales de los 800 (1m42s33) y 1.500 metros (3m32s03) y de la milla (3m49) en 41 días.

Fue campeón olímpico de los 1.500 en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984, y plata en los 800 de ambos Juegos.

Miembro del Parlamento británico en los ‘90, fue el director de la candidatura y del Comité Organizador de Londres 2012.

Y en 2015 asumió al frente de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

Carlos Gats, a dos décadas de sus récords de velocidad

Por FABIO DANA / Diario Clarín

El 17 de julio de 1998, en el Campeonato Iberoamericano de Lisboa, Portugal, Carlos Gats saltaba a la pista de atletismo con dos objetivos en mente: mejorar el récord nacional de 100 metros, que ya estaba en su poder, y quedarse con la medalla de oro. Terminó en el tercer puesto, pero se dio el gusto de superar su propio registro, marcando 10s23/100. Un día después volvió a competir, en este caso en los 200 metros: fue medalla de plata y repitió su proeza: quebró su propio récord al registrar 20s37/100.

El logro del ex velocista de El Palomar, que en ese entonces tenía 24 años, fue muy importante dentro del atletismo nacional. Sin embargo, por ese entonces, pocos imaginaban que 20 años después los registros seguirían sin batirse. Hoy, a los 48 años, Gats sigue siendo el dueño de ambas plusmarcas. Y recuerda, en la redacción del Zonal Clarín, aquellos momentos de gloria en el máximo nivel.

El día de los 10s23/100 salí muy bien en la partida, cosa que no era frecuente en mí. Venía haciendo una gran carrera, pero en un momento el brasileño Edson Ribeiro me pega un manotazo y me desequilibra. Yo venía centrado, como un motorcito, y terminé la carrera tercero, pudiendo haberla ganado. Me fui feliz por batir el récord, aunque con la sensación de haber podido hacer más. Sin ese contratiempo, podría haber bajado el registro a 10s18 con comodidad, o a 10s12 como algo posible”, asegura.

En los 200 metros, su verdadera especialidad, la expectativa era otra: “Mi fuerte era en esa distancia, yo iba a buscar el primer lugar del podio. La disputa era con el chileno Keitel, y él me saca ventaja en la primera curva, porque era un muy buen corrredor de codos. En este caso  quedé segundo y también mejoré mi propio registro”.

La pregunta que surge es inevitable. ¿Por qué pasaron 20 años y las marcas  siguen sin mejorarse? Gats trata de encontrar respuestas. “Hay varios factores. El sistema de educación, por ejemplo,deja a un costado el atletismo, se trabaja poco en las escuelas, mientras que en el resto del mundo sí se le da importancia. Acá hay buenos biotipos para cualquier prueba de atletismo, que es el deporte que más medallas da en Juegos Olímpicos”, analiza Gats.

Y continúa: “Es un deporte que depende de caudillos. Como lo fui yo en un momento de los ‘90, luego llegaron Lauro, Dahlgren, Chiaraviglio, Toledo, esos ejemplos suman. El 10s23/100 mío te llevaba a tener seis tipos más abajo de 10s40. Y hoy, en un Nacional, es raro que bajen el 10s50/100. Es muy grande el trabajo que hay que hacer”.

Además, en relación a otras disciplinas, la cantidad de chicos que practican esta actividad es mucho menor: “Acá podés tener 5.000 federados, cuando el rugby o el hockey  están por encima de los 130.000. No tenemos base en la piramide. A un atleta bueno lo tenés que cuidar mucho, porque si se cae  no tenés más”.

Luego de dos décadas con los récords en su poder, Gats dice que se sentiría feliz si alguien logra superarlo: “Siento orgullo de las marcas, pero  considero que los récords son para mejorarlos. No me siento dueño de esos logros, para nada, sólo puse la vara un poco más alta”.

Carlos Gats nació el 11 de diciembre de 1969 en El Palomar. Y como muchos deportistas de elite, comenzó en el atletismo casi por casualidad. “A mi hermano Alejandro lo habían mandado a hacer atletismo por prescripción médica, y yo lo acompañé. Empezamos en la pista de Hurlingham, y después comenzmos a ir a GEBA”, recuerda. Y aclara que a él, de chiquito, le gustaba el fútbol: “Me fui a probar a Vélez, pero mi viejo me cortó las alas. Era un defensor más bien rústico. Imaginate como sería que los delanteros me veían y se  cambiaban de punta”, se ríe.

Con el correr de los años y luego del retiro, a los 30, comenzó a destacarse como entrenador. Uno de sus logros más importantes se dio como preparador físico de Los Leones, que en Brasil 2014, en los Juegos Olímpicos, levantaron la medalla de oro. Hoy es preparados físico de Curupaytí en rugby, también es entrenador en el Colegio Militar y trabaja en la Municipalidad de Morón, visitando escuelas dentro del  programa ‘Morón Saludable’: “El trabajo con los pibes es muy importante. Yo digo que se puede correr como Mbappé, a 38 kilómetros por hora, y hasta podés marcarlo, pero para hacerlo hay que hacer un trabajo especial y diferenciado”.

Nazareno Sasia, con proyección a los Juegos 2018

La notable actuación del lanzador entrerriano Nazareno Uriel Sasia en el reciente Campeonato Sudamericano u18 en Cuenca (Ecuador) no sólo lo convierte -junto a nombres como el del garrochista Pablo Zaffaroni o el jabalinista Gustavo Osorio- entre las cartas más firmes de la Argentina para los próximos Juegos Olímpicos de la Juventud-Buenos Aires 2018, sino que lo instalan como uno de los grandes proyectos del atletismo nacional hacia un futuro no tan lejano.

En el estadio que lleva el nombre del excepcional marchista ecuatoriano Jefferson Pérez, en el barrio de Miraflores, Sasia estableció un registro de 21,40 metros en lanzamiento de bala, batiendo así el récord sudamericano u18 que el chileno Joaquín Ballivian mantenía con casi un metro menos (20.53) desde octubre del 2010 en Santiago, durante una edición anterior de estos mismos campeonatos. Sasia, al mismo tiempo, batió el récord nacional que había fijado con 20.45 el 7 de octubre del año pasado, también en Santiago. Y se colocó al frente del ránking mundial de su categoría en la temporada 2018, donde sólo cinco de sus escoltas están por arriba de los 20 metros. El cubano Juan Carlos Vázquez, con 20.60m, marcha segundo, dos centímetros por delante del chino Jialing Xin. Y luego figuran el sudafricano Lohan Potgieter (20.16), el belarús Alaksei Aleksandrovich (20.14) y el italiano Carmelo Musci (20.12).

Son nombres a tener en cuenta con vistas a los Juegos. En la jornada final del Sudamericano, Sasia también se llevó la medalla de plata en lanzamiento del disco con 57.19m, escoltando al brasileño Vitor Gabriel Motin (58.03).

Sasia tiene, en esta especialidad, el récord nacional con 61,52 m., logrado el 14 de abril en Rosario, un registro que también lo encumbra en el top 10 mundial. No obstante, para los Juegos, sólo puede participar en una especialidad y así, obviamente, estará en bala.

Nacido el 5 de enero de 2001 en la localidad entrerriana de Cerritos, a una hora de la capital provincial, Paraná, Sasia se reveló pronto como un formidable talento para los lanzamientos, acumulando títulos en los Nacionales de las categorías menores y en los Juegos Evita.

En una entrevista realizada por Marianela Ballinoti (Deportea) se cuenta que los inicios de Nazareno Sasia en el atletismo “fueron en la Escuela Municipal de Atletismo de Cerrito, donde lanzaba pelotitas. Allí, Marcelo Borghello, uno de sus entrenadores, se sorprendió ya que el joven logró una medalla durante su primera participación. La diferencia notable que le sacaba al resto de los chicos le hizo darse cuenta de sus condiciones. Luego, probó con lanzamiento de jabalina, Sin embargo, la técnica para esta disciplina requería ciertas habilidades que le costaban. La cola de la jabalina le lastimaba la espalda, entonces decidió inclinarse por disco y bala. Poco a poco, el atletismo se transformó en su forma de vida. ´´Yo lo tomo así porque está todos los días ahí, en los entrenamientos, y pienso en eso todo el tiempo”, manifestó con su característica timidez, esa que provoca que prefiriera que su círculo familiar no lo acompañe a los torneos. Aunque en su interior anhela que lo sigan desde su casa.”. Desde allí, su mamá Soledad, su abuela Rosa y su hermana Ingrid palpitan cada una de sus progresiones atléticas.

Borghello, por su parte, contó en El Diario de Cerrito que  “Nazareno comenzó en la Escuelita de Atletismo Municipal en Cerrito, y con mi hermana Marisol, que es también Profesora de Educación Física, estábamos a cargo, y veíamos que tenía un biotipo ideal, para dedicarse a lanzamiento. Fue a la Fiesta del Gurí en Bovril, participando en el lanzamiento de la pelota de softbol, ganándole a chicos de 12 años. Y eso confirmó nuestra opinión. Con 13 años, ya estaba en Mar del Plata en las Finales Nacionales Evita, subiendo al podio. Tiene una gran conducta deportiva, intachable, humilde, de perfil muy bajo y dedicado a esto. Ama la disciplina y se entrena  todos los díasdías de la semana. Tres días en el Parque Berduc; tres días en Cerrito. Va al gimnasio tres veces por semana, y los domingos, como lo tiene libre, se va a entrenar un rato al Polideportivo que le queda a una cuadra y media de su casa. Eso, nos da una pauta. Es un apasionado de la disciplina, y por eso son los logros. Aparte de ello, mi agradecimiento a Sergio Alfonsini. Sabemos quién es dentro del atletismo, y que esté cerca de Nazareno le permite mejorar día a día, gracias al Municipio de Cerrito que hace lo posible para que pueda ir a Paraná tres veces por semana, y tenga la influencia y los conocimientos que le brinda Sergio, quien le abrió las puertas, al margen de que lo descubrimos en Cerrito. Nazareno es muy puntal, aparte  su mama y  su abuela, lo apuntalan muy bien”

Durante 2016, fue campeón nacional u16 en Neuquén con 19,41 m. (implemento de 4 kg), récord para dicha categoría. Y ese mismo año compitió en la u18, quedando segundo en bala de los Nacionales con 16.08 (ya con el implemento de 5 kg) y ganando en disco con 50.37 m. Esa actuación le valió su nominación para el Sudamericano u18 de Concordia, donde fue 7° en bala con 15.33 y 6° en disco con 51.10, en su primera experiencia internacional.

Durante 2017 pudo realizar entrenamientos en centros como los de Porto Alegre y León (España), participó en la gira de los menores argentinos con proyección olímpica, compitiendo en los Nacionales de España y en el torneo de Gotenburgo (Suecia). Al retornar, se apoderó de los títulos nacionales u18 de bala (18.18) y disco (52.39), en el certamen realizado como inauguración de la pista sintética de Concepción del Uruguay. Y dos meses más tarde, se consagró campeón de ambas pruebas en los Juegos Odesur u17 en Santiago de Chile, cuando atravesó por primera vez los 20 metros en bala (consiguió los citados 20.45 como récord nacional) y ganando en disco con 58.67.

En vísperas de su incursión en Cuenca, retuvo los títulos nacionales en Buenos Aires ocn 203.1 en bala y 57.42 en disco.

Nazareno estudia en el Colegio Nacional N° 41 de Cerrito, pero entrena tanto allí, en el Polideportivo local, como en el Parque Berduc de Paraná, adonde viaja diariamente y donde cuenta con la asistencia del entrenador nacional de lanzadores, Sergio Alfonsini.

“Es un chico talentoso, único, especial. Un chico tocado por una varita”, dijo Borghello, quien lo “descubrió” cuando vio su poderío en las categorías infantiles. En la citada entrevista para Deportea, Nazarena expresó que  “cada vez que compito siento ganas de superarme, superar mi marca y a mí mismo, hacer las cosas bien. Eso es lo que me motiva todos los días.” Su familia es muy importante y lo apoya siempre. “De un pueblito tan chico llegar hasta donde llegó es algo impresionante”, dice su madre, Soledad.

Seguidor del fútbol e hincha de Boca, dentro del atletismo Nazareno tiene, como referencia lógica, al gran lanzador de bala argentino -y finalista olímpico y mundial- Germán Lauro, con quien tuvo oportunidad de compartir algunas experiencias.

Foto: Gentileza Oscar Muñoz Badilla / desde Cuenca