A medio siglo de las gestas de Calonje y Dyrzka

Ahora que estamos disfrutando -y justamente en nuestra propia casa- de esta novedosa modalidad olímpica para los chicos sub18, también hay que considerar que el mundo atlético recuerda el medio siglo de los que -probablemente- fueron los Juegos más espectaculares del historial. México 1968 ha quedado como una página imborrable y fue donde, por primera vez, se vio a un hombre por debajo de los 10 segundos en 100, de los 20s en 200 y de los 44s en 400, barreras que hasta entonces se consideraban muy difíciles. También fueron los Juegos de una de las marcas más notables de todos los tiempos (los 8.90 metros de Bob Beamon en salto en largo) y de la irrupción de Dick Fosbury en salto en alto, implantando la nueva modalidad de atacar la varilla con la espalda. Fueron los Juegos, entre otros, donde la “ola africana” (keniatas, egipcios) irrumpió con fuerza demoledora desde mediofondo al fondo, iniciando un ciclo que se prolonga hasta nuestros días. Fueron los Juegos en los que la altitud mostraba sus beneficios para velocistas y saltarines, y en los que se utilizaba por primera vez la pista sintética. Y fueron los Juegos en los que varios atletas de raza negra, encabezados por John Carlos y Tommie Smith en la premiación de los 200 metros, simbolizaban la lucha contra la discriminación racial.

Y también en aquellos Juegos dos atletas argentinos tuvieron actuaciones que figuran entre las más importantes de nuestro historial: Juan Carlos Dyrzka y Andrés Roberto Calonje.

Dyrzka había sentido la frustración de los Juegos anteriores (Tokio 1964), cuando llegaba con sueños de medalla en 400 vallas y se quedó en la salida de las semifinales. Pero ahora, con más experiencia y con un estado físico impecable, corrió en 49s.82 para ganar la segunda serie, el 13 de octubre de 1968. Mejoró su récord sudamericano (50s.32 logrados al ganar los Juegos Panamericanos de 1963), una marca que permaneció intocable hasta que el brasileño Antonio Dias Ferreira pudo superarla en 1984. Pero, a nivel nacional, el récord de Dyrzka recién fue mejorado el año pasado, es decir casi medio siglo más tarde, con la aparición de Guillermo Ruggeri. Dyrzka escaló hasta aquella semifinal olímpica, disputada al día siguiente y donde marcó apenas cuatro centésimas más (49.86) para ocupar el 5° puesto, quedando muy cerca de un sitio en la finalísima. En esta, el británico David Hemery concretó la actuación de su vida, con medalla de oro y récord mundial.

Dyrzka también participó en los 400 llanos. Estableció el récord nacional de 47s02 en la serie y lo mejoró hasta 46s85 en cuartos de final, el 17 de octubre, registro que permaneció en nuestras listas hasta 1987, cuando fue superado por José María Beduino. Hay que citar también que, en las pruebas preolímpicas realizadas días antes en la misma capital mexicana, Andrés Calonje había marcado 46s.7 con cronometraje manual.

Calonje, por su parte, llegaba precedido por los 10.3 manuales en 100 metros, que había logrado dos meses antes en La Plata y que igualaban el legendario récord nacional de Gerardo Bönnhoff. El 13 de octubre ocupó el 2° puesto en su serie con 10.44 y el quinto lugar en los cuartos de final con 10.39, marca que todavía hoy figura entre las mejores de nuestro historial de velocidad. Como récord nacional, recién fue mejorado en 1994 por Carlos Gats con 10.25.

Y el 15 de octubre, Calonje tuvo una gran actuación en la primera serie de los 200 metros llanos, donde escoltó a John Carlos y marcó 20s81. Luego, en cuartos de final y afectado por un tirón en su pierna derecha, quedó sexto con 21s03. Venía de un 20s7 manual en las pruebas preolímpicas, en México. Fue así el primer velocista argentino en correr los 200 por debajo de 21s. Su registro electrónico recién fue batido por Gats tres décadas más tarde y todavía hoy permanece como el 3° nacional de todos los tiempos. Calonje no sólo había concretado grandes performances, también se había dado el gusto de participar contra los fenómenos de la época como el campeón de los 100 llanos, Jim Hines, además del citado Carlos y Tommie Smith, el dueño de los 200.

Alicia Kaufmanas, santafesina, también participó en estos Juegos y logró récords nacionales en sus series de 100 y 200 metros con 11s90 y 24s57 respectivamente.

Y Erico Barney, en la clasificación del salto con garrocha, llevó el récord sudamericano hasta 4.80 metros, en una notable superación respecto a sus registros anteriores (llegaba con 4.59).

El equipo nacional incluyó, además, al mediofondista Guillermo Cuello y al fondista Domingo Amaison. Aquí si, “Mingo” se vio afectado por la altura y quedó 12° en su serie de los 3.000 metros con obstáculos en 9m43s06. Cuello, por su parte, abandonó en la serie de 800 y luego se retiró del atletismo.

A medio siglo de estas gestas, valga el recuerdo para nuestros grandes atletas de los 60.

Foto: Andrés Calonje escolta a John Carlos en la serie de 200.