Lázaro Bonora terminó 7° en lanzamiento del disco

Al iniciarse las etapas definitorias de las distintas pruebas atléticas en los III Juegos Olímpicos de la Juventud-Buenos Aires 2018, este domingo 14 de octubre, el argentino Lázaro Bonora concluyó en el 7° puesto del lanzamiento del disco.

En la segunda competición realizada hoy Bonora mejoró su performance del jueves y llegó a 56.36 metros, ocupando el 9° lugar de la prueba.

El neocelandés Connor Bell ratificó su gran superioridad y, tras imponer un récord de los Juegos con 66.84 m en la jornada inaugural, se impuso este domingo con 66.24. De este modo se llevó la medalla de oro, seguido por el puertorriqueño Jorge Contreras y el polaco Gracjan Kozak. Este fue segundo en la prueba de hoy con 59.52, aventajando por tres centímetros al italiano Enrico Saccomano, mientras que Contreras quedó 4° con 59.07.

La clasificación final se hace sumando los resultados de ambas pruebas, en una nueva modalidad implementada en estos Juegos.

El brasileño Vitor Gabriel Motin, quien había logrado el segundo puesto el jueves, decayó ahora (10° con 54.78) y terminó 5° en la clasificación general.

Segundo capítulo para Lázaro Bonora, este domingo 14

En la tarde de este domingo 14 de octubre comienzan a definirse las distintas pruebas de los III Juegos Olímpicos de la Juventud-Buenos Aires 2018. Y para esta jornada, el único argentino participante será Lázaro Bonora, quien ocupa el 5° puesto en lanzamiento del disco tras su auspiciosa presentación del jueves con 55,01 metros.

La medalla de oro en esa prueba ya parece asegurada para el gran favorito Connor Bell, de Nueva Zelanda, cuyo registro de 66.84 metros del jueves 11 resulta inaccesible a todos sus rivales. Pero el brasileño Vitor Gabriel Motim tiene chances firmes de llegar al podio, tras quedar 2° el jueves con 57.30 metros.

Otro brasileño con aspiraciones es Elton Junior dos Santos Petronilho, quien ocupó el 5° lugar en el turno inicial de salto en alto con su mejor registro personal de 2,05 m. El líder de la prueba es el chino Long Chen, el único entre los participantes con antecedentes sobre 2,20 m. y que aquí debutó con 2,13.

También desde un quinto puesto parte hoy la chilena Javiera Paz Contreras en salto con garrocha, donde marcó 3.65 (igualando su registro personal) y donde la número 1 por el momento es la alemana Leni Wildbruge con 3.95. Otra prueba del sector de saltos, en damas, que se define este domingo es el salto en largo, liderado por la austríaca Ingeborg Grünwald con 6.11 m.

En disco, damas, la lucha por el primer puesto parece reservada a la cubana Melany del Pilar Matheus (53.70) y la rusa Violetta Ignatyeva (57.47).

Ya en pista, se resuelven tres competencias femeninas y otra para los varones. Esta es la de 400 llanos, con la expectativa de México concentrada en Luis Avilés. Es el valor con mejores antecedentes entre todos los participantes y dominó el turno inicial con 47s45, quedando a 15/100 el estadounidense Nicholas Ramey. En esta prueba, en damas, lideró la checa Barbara Malkova con 54s.18, mientras que la brasileña Geni Barbosa Cavalheiro, con 55s60, consiguió un expectante cuarto puesto.

En los 100 metros con vallas se aguarda un duelo entre la estadounidense Grace Stark (13.31) y la australiana Sophie Whyte (13.39). Y en los 800, aparece otra australiana como favorita Keely Small (2m05s68 el jueves).

Foto: Lázaro Bonora, por Oscar Muñoz Badilla

 

Fervor popular en Buenos Aires con los Juegos

Nota Diario Clarín – Por Mauricio Codocea

Si Hollywood tuvo sus Juegos del Hambre, Buenos Aires tiene sus Juegos de la Gente. Cualquier dron podría captarlo a la perfección: vistos desde arriba, cada uno de los cuatro Parques olímpicos lucen como verdaderos hormigueros. El furor por el deporte es total y no distingue culturas, edades ni géneros. Y este sábado 13 de octubre  se vivió un día fenomenal en Buenos Aires 2018.

Hubo 86.000 fanáticos de los deportes que coparon los Parques, algunos de los cuales debieron cerrarse. Sólo al principal de Villa Soldati fueron 30.000 espectadores. A los Juegos ya asistieron 500.540 personas, por lo que si se les suman las 200.000 de la ceremonia inaugural, ya se batió la marca de 610.000.

El buen tiempo y el fin de semana largo llevaron a esa afluencia masiva de público con el Pase Olímpico. Pero también generaron que se cerrarán el Parque Olímpico, el Parque Sarmiento, el Club Hípico Argentino y la sede La Boya del CASI. Con paciencia, se les explicaba a quienes habían quedado afuera que entrarían sólo al salir otros de adentro. Fue una situación excepcional. Y se estima que podría pasar lo mismo este domingo y lunes.

Las tribunas llenas para seguir el beach handball.
Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Facundo Díaz Acosta estaba por jugar por la medalla dorada en un Buenos Aires Lawn Tennis Club repleto y con 500 personas sin poder entrar. Afuera se formaron largas filas de público y hubo nerviosismo cuando un hombre que argumentó una discapacidad pidió que lo dejaran pasar. Los voluntarios le explicaron que no podían porque la capacidad estaba colmada y cuando el señor le gritó a una trabajadora de los Juegos, la seguridad se lo llevó.

A las 9.30, Martín Leguizamón, con un grupo de amigos, llegó a ese estadio y pudo ingresar sin mayores inconvenientes. Uno de la troupe, rezagado, arribó una hora más tarde y se perdió la definición. Desde ahí se fueron al Parque Sarmiento a ver beach handball. No corrieron igual suerte, pero se quedaron a ver los partidos por el bronce y el oro que involucraron a los chicos argentinos en pantalla gigante.

Los espectadores de la equitación, en el Club Hípico Argentino.  Foto: OIS via REUTERS

Es que ese Parque hubo cola desde las 6.30 sobre la avenida Triunvirato y se quedó afuera de las tribunas mucha más gente de la que entró. Muchos de los voluntarios explicaban que no había lugar, pero la mayoría prefirió quedarse en su lugar hasta casi último momento, con la esperanza de poder entrar.

Lucía es de Mercedes y a las 12.20 era la última De la fila. “Es difícil hacer una cola así, pero no me molesta -dijo-. Al contrario, me gusta que tanta gente venga a ver deporte. Fui al Parque Verde, donde no tardé nada en entrar, y al Olímpico, donde tuve que hacer una fila de dos horas para ver natación y de una para el hockey. Aunque en el natatorio terminé sentada en las escaleras…”.

Los 600.000 pedidos que se hicieron vía web para obtener la pulsera gratuita que permitía el ingreso a los predios superaron cualquier expectativa. El viernes se determinó que no se entregarían más pulseras a quienes vivieran en Capital y Gran Buenos Aires y no las hubieran recogido. Sí podrán recogerlos quienes llegaran de otras regiones.

“Vinimos hace media hora y no avanzamos nada. Unos metros, nada más -contó Javier, que vino desde Quilmes con su hermana, su sobrino y un amigo del pequeño-. Ya me veo venir que no voy a poder entrar”.

Colas interminables para ver los deportes en los Parques olímpicos.
Foto: Guillermo Rodríguez Adami

Bastante más adelante, Leonardo y su familia esperaban desde las 9.30. Él se sumó a su esposa y sus hijos, que hacían la fila mientras esperaban que comprara algo para comer. “Es bastante caro, teniendo en cuenta que es algo básico”, dijo el hombre, mientras repartía hamburguesas y gaseosas entre sus acompañantes: Verónica, Bianca y Ailín, que agregó: “Soy amiga de una de las Kamikazes, así que no pienso irme sin verlas”.

Luciano y Martina viajaron desde Necochea, el jueves, para ver tanto deporte como se pudiera. Pasaron tres veces por la sede de Sarmiento, aunque también por Tecnópolis. “Si hubiéramos venido a las 7, estaríamos adentro, pero llegamos 9.15…”, reconoció el muchacho.

Agapornis y Oriana Sabatini fueron convidados de la fiesta en el Parque Olímpico de Villa Soldati, donde se desarrollan la mitad de las competencias de Buenos Aires 2018. Cerca del mediodía, la organización decidió que no sólo limitará el ingreso a los pabellones, sino al parque mismo.

Muchos clubes organizaron viajes especialmente para ir a alentar a los atletas de sus disciplinas. Pasó con Sedalo o las de las distintas Sociedades Alemanas, pero también las de gente que vino desde Río Negro.

La misma estrategia había puesto en marcha el viernes un grupo de amigos nadadores de La Plata para llegar al Parque Olímpico. “Salimos a las cinco y media de la mañana. Llegamos, vimos las series de natación del primer turno y cuando terminaron, vinimos derecho a ponernos otra vez en la cola para la final”, contó Rodrigo. Algunos faltaron al trabajo y a la Facultad, mientras que otros directamente pidieron vacaciones para no perderse ni un día de las actividades.

Furor por los Juegos Olímpicos de la Juventud: ya no hay pases para ver las competencias

Si tienen que explicar por qué, no lo dudan. “¿Cuántas chances vamos a tener de ver unos Juegos Olímpicos en Argentina? Ésta es una oportunidad única de poder ver en el alto nivel un deporte que nos apasiona y que nosotros practicamos. ¡Y encima es gratis!”, explicó Facundo, resumiendo el pensamiento de todos, mientras el mate pasaba de mano en mano.

Los food trucks estaban llenos. No hubo uno en el que no se formara fila. Como si no fuera suficiente para entrar a las tribunas… En estos camiones que ofrecen comidas y bebidas, los sánguches de bondiola o afines cotizan a un mínimo de 180 pesos.

Una multitud copó los Parques olímpicos de Buenos Aires 2018

Claudia, de Villa Urquiza, le puso palabras a una sensación común a gran parte de los asistentes: “Me parece buenísima la idea de que se haya entregado gratis la pulsera porque éste es un evento único para Argentina. Pero creo que tal vez deberían haber puesto un cupo para la cantidad de pases, porque a veces es imposible entrar a ver algunos deportes. Creo que no previeron que iba a haber tanta demanda”.

Ante la imposibilidad de entrar y las pocas ganas de hacer la fila, Mariano, que llegó de Merlo, y Nahuel, de Marcos Paz, optaron por cortar camino e intentar ver beach handball desde las vallas que se ubican detrás del único arco que no cuenta con una tribuna. Habían llegado a las 9 y asumieron que el ingreso sería un imposible. Metieron un verdadero pleno: si bien tendrán delante las cámaras y la zona mixta de prensa, quedaron junto al vallado, en la zona más cercana. Para la situación generalizada, ese hueco cobraba valor VIP. “Ahora no nos mueve nadie”, remarcan.

Y así es la vida en los parques de los Juegos Olímpicos: se trata de sobrevivir y estar dispuesto a esperar con suma paciencia. El premio es grande: ver de cerca a alguno de los atletas del futuro.

 

IMAGEN: Luciano Méndez salta triple en el Parque Olímpico

A medio siglo de las gestas de Calonje y Dyrzka

Ahora que estamos disfrutando -y justamente en nuestra propia casa- de esta novedosa modalidad olímpica para los chicos sub18, también hay que considerar que el mundo atlético recuerda el medio siglo de los que -probablemente- fueron los Juegos más espectaculares del historial. México 1968 ha quedado como una página imborrable y fue donde, por primera vez, se vio a un hombre por debajo de los 10 segundos en 100, de los 20s en 200 y de los 44s en 400, barreras que hasta entonces se consideraban muy difíciles. También fueron los Juegos de una de las marcas más notables de todos los tiempos (los 8.90 metros de Bob Beamon en salto en largo) y de la irrupción de Dick Fosbury en salto en alto, implantando la nueva modalidad de atacar la varilla con la espalda. Fueron los Juegos, entre otros, donde la “ola africana” (keniatas, egipcios) irrumpió con fuerza demoledora desde mediofondo al fondo, iniciando un ciclo que se prolonga hasta nuestros días. Fueron los Juegos en los que la altitud mostraba sus beneficios para velocistas y saltarines, y en los que se utilizaba por primera vez la pista sintética. Y fueron los Juegos en los que varios atletas de raza negra, encabezados por John Carlos y Tommie Smith en la premiación de los 200 metros, simbolizaban la lucha contra la discriminación racial.

Y también en aquellos Juegos dos atletas argentinos tuvieron actuaciones que figuran entre las más importantes de nuestro historial: Juan Carlos Dyrzka y Andrés Roberto Calonje.

Dyrzka había sentido la frustración de los Juegos anteriores (Tokio 1964), cuando llegaba con sueños de medalla en 400 vallas y se quedó en la salida de las semifinales. Pero ahora, con más experiencia y con un estado físico impecable, corrió en 49s.82 para ganar la segunda serie, el 13 de octubre de 1968. Mejoró su récord sudamericano (50s.32 logrados al ganar los Juegos Panamericanos de 1963), una marca que permaneció intocable hasta que el brasileño Antonio Dias Ferreira pudo superarla en 1984. Pero, a nivel nacional, el récord de Dyrzka recién fue mejorado el año pasado, es decir casi medio siglo más tarde, con la aparición de Guillermo Ruggeri. Dyrzka escaló hasta aquella semifinal olímpica, disputada al día siguiente y donde marcó apenas cuatro centésimas más (49.86) para ocupar el 5° puesto, quedando muy cerca de un sitio en la finalísima. En esta, el británico David Hemery concretó la actuación de su vida, con medalla de oro y récord mundial.

Dyrzka también participó en los 400 llanos. Estableció el récord nacional de 47s02 en la serie y lo mejoró hasta 46s85 en cuartos de final, el 17 de octubre, registro que permaneció en nuestras listas hasta 1987, cuando fue superado por José María Beduino. Hay que citar también que, en las pruebas preolímpicas realizadas días antes en la misma capital mexicana, Andrés Calonje había marcado 46s.7 con cronometraje manual.

Calonje, por su parte, llegaba precedido por los 10.3 manuales en 100 metros, que había logrado dos meses antes en La Plata y que igualaban el legendario récord nacional de Gerardo Bönnhoff. El 13 de octubre ocupó el 2° puesto en su serie con 10.44 y el quinto lugar en los cuartos de final con 10.39, marca que todavía hoy figura entre las mejores de nuestro historial de velocidad. Como récord nacional, recién fue mejorado en 1994 por Carlos Gats con 10.25.

Y el 15 de octubre, Calonje tuvo una gran actuación en la primera serie de los 200 metros llanos, donde escoltó a John Carlos y marcó 20s81. Luego, en cuartos de final y afectado por un tirón en su pierna derecha, quedó sexto con 21s03. Venía de un 20s7 manual en las pruebas preolímpicas, en México. Fue así el primer velocista argentino en correr los 200 por debajo de 21s. Su registro electrónico recién fue batido por Gats tres décadas más tarde y todavía hoy permanece como el 3° nacional de todos los tiempos. Calonje no sólo había concretado grandes performances, también se había dado el gusto de participar contra los fenómenos de la época como el campeón de los 100 llanos, Jim Hines, además del citado Carlos y Tommie Smith, el dueño de los 200.

Alicia Kaufmanas, santafesina, también participó en estos Juegos y logró récords nacionales en sus series de 100 y 200 metros con 11s90 y 24s57 respectivamente.

Y Erico Barney, en la clasificación del salto con garrocha, llevó el récord sudamericano hasta 4.80 metros, en una notable superación respecto a sus registros anteriores (llegaba con 4.59).

El equipo nacional incluyó, además, al mediofondista Guillermo Cuello y al fondista Domingo Amaison. Aquí si, “Mingo” se vio afectado por la altura y quedó 12° en su serie de los 3.000 metros con obstáculos en 9m43s06. Cuello, por su parte, abandonó en la serie de 800 y luego se retiró del atletismo.

A medio siglo de estas gestas, valga el recuerdo para nuestros grandes atletas de los 60.

Foto: Andrés Calonje escolta a John Carlos en la serie de 200.

Chiaraviglio y Toledo, junto a las nuevas promesas

Germán Chiaraviglio y Braian Toledo fueron los atletas argentinos de más brillante desempeño en la categoría u18 en tiempos cercanos. Chiaraviglio fue campeón mundial en Sherbrooke 2003 en salto con garrocha, antesala de su consagración en la u20 de Beijing. Toledo, por su parte, logró la medalla de bronce en el Mundial u18 de Bressanone (2009) y la de plata en el Mundial u20 de Barcelona (1992), en lanzamiento de jabalina. Y en los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud (Singapur 2010), Toledo se llevó la medalla de oro, en una temporada en la que también estableció la marca mundial de la categoría.

Tanto Germán como Braian, posteriormente alcanzaron importantes resultados en mayores como finales olímpicas y mundiales.

Ahora, ambos están en el Parque Olímpico, en Parque Roca, junto a otro de nuestros grandes atletas del último ciclo, el también finalista olímpico y mundial de bala Germán Lauro.

Todos, alentando a la nueva generación de atletas argentinos que se está luciendo en estos Juegos.

 

Foto: Chiaraviglio y Toledo, por Oscar Muñoz Badilla